El periodista crítico Ali Lmrabet, detenido por Marruecos el domingo por sus "comentarios difamatorios e insultantes contra personas e instituciones, y ofensivos hacia organismos regidos por la ley", ha sido puesto en libertad este miércoles. Desde su arresto al llegar al aeropuerto de Tánger procedente de Barcelona, ciudad en la que reside desde hace veinte años, el periodista se encontraba en la Brigada Nacional de la Policía Judicial (BNPJ) en Casablanca.

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La Fiscalía del Rey ante el Tribunal Penal de Casablanca ha anunciado su decisión de liberar a Lmrabet "tras revisar y estudiar los diversos documentos procesales, completar la investigación y realizar los análisis técnicos necesarios". El periodista ha vuelto a ser interrogado este miércoles bajo "todas las garantías y derechos que la ley le otorga", según el comunicado del Ministerio Público recogido por medios marroquíes.

Lmrabet es una de las voces más críticas con el rey Mohamed VI y el Gobierno marroquí. El régimen alauí confirmó su detención este martes, cuando aseguró que existían varias órdenes de arresto en el país vecino contra él. Los actos de los que se le acusa, declaraciones ofensivas contra las autoridades, están tipificados como delito en Marruecos.

Además de su liberación, la Fiscalía ha anunciado que devolverá al periodista los objetos que se le incautaron durante su detención: dos ordenadores, un dispositivo de almacenamiento y un teléfono móvil. Aun así, el Ministerio Público ha dejado claro que la investigación contra Lmrabet continúa, aunque no ha especificado la condena que enfrenta. Tan solo que "se tomarán las medidas legales pertinentes tan pronto como concluya la investigación".

La presión iba en aumento

El arresto de Ali Lmrabet el pasado domingo generó una fuerte reacción contra la persecución de las autoridades marroquíes hacia el periodista. Casado con la profesora española Laura Feliú y residente en nuestro país desde hace dos décadas, el conocido disidente estaba en el blanco de Rabat desde hacía tiempo.

Organizaciones marroquíes como la Asociación Marroquí de Apoyo a los Presos Políticos (Himam) exigían su liberación inmediata desde que se supo la noticia. Pero también desde el exterior, Reporteros Sin Fronteras y varias asociaciones de periodistas se han ido sumando a las voces que piden el fin de la persecución judicial contra Lmrabet.

Su puesta en libertad coincide con el mismo día que el primer ministro francés, Sébastien Lecornu, inicia una visita oficial a Marruecos. Además de marroquí, Lmrabet es ciudadano francés. Su esposa ha confirmado a El Independiente que la familia ha contactado con asociaciones que han intentado intermediar con la oficina del jefe de Gobierno y el Ministerio de Exteriores francés. "Otros contactos parecen no haber funcionado", ha añadido Feliú.

Una persecución que comenzó en 2003

Lmrabet (Tetuán, 1959) es el claro ejemplo de la persecución a la prensa disidente en Marruecos. Su semanario Demain fue cerrado por las autoridades marroquíes, que en 2003 acabaron condenándolo a cuatro años en prisión por sus publicaciones satíricas y críticas con las autoridades. La prisión internacional, sumada a la huelga de hambre que inició el periodista para protestar contra su situación, desembocaron en un indulto del rey Mohamed VI al año siguiente.

Aun así, Marruecos le prohibió ejercer el periodismo en el país durante diez años en 2005. El motivo fue su decisión de referirse a los refugiados saharauis como tales, en lugar de "población secuestrada por el Frente Polisario", la jerga oficial marroquí. Fue en ese momento cuando decidió fijar su residencia en España, aunque viajaba a su país con frecuencia para visitar a su familia.

El periodista inició otra huelga de hambre en 2015, cuando las autoridades marroquíes se negaron a renovar su documentación. Nombrado por Reporteros Sin Fronteras uno de los "100 héroes de la información en 2014", queda pendiente saber las consecuencias legales de este nuevo intento de silenciar su labor periodística por parte de Marruecos.