"Todos tenemos la responsabilidad de asegurar que no vuelva a suceder lo que hemos visto en Hungría los últimos 16 años". Andárs Baka, el nuevo presidente de Hungría, dejó claro en su discurso que la era Orbán ha de superarse, aunque sin lugar a la venganza. El primer ministro, Péter Magyar, ha empezado a desmantelar el sistema Orbán para recomponer el maltrecho Estado de derecho. Uno de los pasos ha sido cambiar al presidente precisamente: el jurista rebelde Baka sustituye a Tamas Sulyok, a quien Magyar consideraba un "títere de Orbán".
Contra pronóstico, Tisza, el partido fundado por Magyar dos años antes, arrasó en las elecciones legislativas del pasado 12 de abril. Logró 141 escaños de un total de 199. También contra los vaticinios, Viktor Orbán aceptó su derrota y cedió el poder. Gracias a esa mayoría de dos tercios del Parlamento, el primer ministro húngaro apenas se enfrenta a obstáculos institucionales para la reforma del Estado.
Magyar cuenta con un mandato muy sólido, lo que le ha permitido promover la enmienda constitucional que ha facilitado el cese de Sulyok. A pesar de todo, Sulyok, ex presidente del Constitucional y leal a Orbán, ha apelado a la Comisión de Venecia. También ha destituido al fiscal general Gábor Balint Nagy.
Luz verde para desmontar el sistema
En Polonia, Donald Tusk va a paso de tortuga porque su coalición de gobierno no cuenta con una mayoría suficiente para impedir los vetos presidenciales. Tanto en Hungría como en Polonia el reto es desmontar un sistema que había acabado prácticamente con el Estado de derecho.
Orbán fue más allá porque en sus dos últimos mandatos tuvo mayoría de dos tercios y no solo fue contra los jueces independientes, sino también contra las ONG, los medios de comunicación... Magyar precisamente empezó por acabar con el control sobre los medios públicos. Incluso pidieron perdón por haber divulgado informaciones interesadas.
Las reformas en marcha
Algunas reformas ya aprobadas por el Gobierno de Magyar suscitan inquietud. Una de ellas es la ley que limita a 70 años la edad a la que los jueces pueden formar parte del Tribunal Constitucional. El presidente de Ley y Justicia (PiS), Jarosław Kaczyński, ya recurrió a una medida similar: redujo de 70 a 65 años la edad a la que los jueces deben jubilarse para modificar la composición del Supremo. También renovó el Constitucional por entero justo después de que el PiS llegara al poder en 2015.
En Hungría se va a reducir a tres mandatos, o 12 años, la duración máxima del mandato de los diputados en el Parlamento. Los dirigentes de Fidesz estiman que, por este motivo, aproximadamente la mitad de sus diputados no podrán presentarse a las elecciones parlamentarias de 2030. Por el momento, Tisza no tiene este problema, ya que casi todos sus diputados son novatos.
El jefe del Gobierno solo podrá estar en el cargo un máximo de dos mandatos, es decir, ocho años. De este modo, Magyar solo podría estar en el poder hasta 2034. Orbán permaneció durante 16 años consecutivos y quería seguir. Antes ya había sido primer ministro otros cuatro años, entre 1998 y 2002.
Las únicas restricciones: popularidad y la UE
El poder de Magyar está sujeto a pocas restricciones, aparte de la opinión pública, su propia popularidad y, tal vez, la Unión Europea. Esto significa que el proceso de reconstrucción de la democracia en Hungría dependerá, en última instancia, de la disposición de Tisza y Péter Magyar a la autolimitación, según apunta en el Financial Times Daniel Hegedüs, subdirector del Instituto para la Política Europea de Berlín.
El instituto de sondeos Medián registró en julio un ligero descenso del apoyo a Tisza, que pasó del 61% en mayo al 57%. El índice de confianza en Magyar, por su parte, cayó diez puntos, del 72% al 62%.
Magyar ha cometido un par de errores de bulto: propuso en primera instancia a la gran maestra de ajedrez Judit Polgar como candidata a la Presidencia. Polgar finalmente no aceptó. Se planteó hacer ministro de Justicia a su cuñado, sobradamente capacitado, pero no fue bien visto. Lo bueno es que se dio cuenta de que esas decisiones no habían sido adecuadas y rectificó a tiempo.
El periodista húngaro Szabolcs Panyi considera que, a falta de una oposición eficaz, será la lucha entre facciones dentro de Tisza la que garantice algo parecido a un proceso democrático. Señala que ya están empezando a destacar políticos con una fuerte personalidad o una popularidad creciente. Sería el caso del ministro de Transporte, Dávid Vitézy, o la expresidenta del Parlamento Ágnes Forsthoffer.
Buen momento interrumpido por la sequía
A favor de los magiares juega también la mejora de la situación económica del país. Desde abril, el florín se ha revalorizado un 15% frente al euro. La inflación se ha reducido. El crecimiento del PIB se ha acelerado, sobre todo gracias a que Bruselas ha desbloqueado 16.000 millones de euros de fondos para la reconstrucción.
Ahora, el primer ministro se enfrenta a un nuevo desafío: la sequía ha reducido a niveles históricamente bajos el caudal del Danubio. La central nuclear, de la que depende el 40% del suministro eléctrico del país, tuvo que suspender su actividad. Ahora empieza a reanudar su funcionamiento. Este miércoles el consejo de ministros se celebra en Paks.
La prueba definitiva le espera al nuevo Gobierno este otoño. Magyar ha anunciado que será entonces cuando se pidan cuentas al equipo de Orbán por la corrupción. Su magnitud es inaudita. Ferenc Bíró, director de la nueva Oficina de Integridad, estima que el valor del dinero público sustraído durante los 16 años de gobierno de Orbán asciende a 160.000 millones de euros. A esto hay que sumarle los fondos europeos malversados.
Orbán, más fuera que dentro de Hungría
Por temor a las investigaciones, varias personas cercanas al ex primer ministro han abandonado el país o han sacado de él su patrimonio. El ex ministro de Exteriores Péter Szijjárto, quien reconoció que informaba al jefe de la diplomacia rusa de las cumbres europeas, dejó su escaño para aceptar un cargo como directivo en el gigante automovilístico chino BYD.
Viktor Orbán ahora pasa más tiempo fuera de Hungría. Hay quienes le sitúan en el Parlamento Europeo, en la dirección de Patriotas por Europa, o incluso en la FIFA, dado que es un gran aficionado al fútbol. Lo que sea con tal de conseguir inmunidad. En todo caso, Magyar parece que se va a focalizar en desentrañar la red de corrupción y Orbán se protegió poniendo a nombre de otros un descomunal patrimonio.
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