Cuando se cumplen varios días desde la filtración de la identidad de más de 70.000 agentes de la policía y la inteligencia marroquí por parte del grupo Jabaroot, el silencio en Rabat es absoluto. De ser cierta, la información revelada por los hackers supone una importante brecha en la seguridad interna del país, a la que las autoridades no se han querido referir en público. Tampoco la prensa.

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La mega filtración habría dejado al descubierto los datos de los empleados de la Dirección General de la Seguridad Nacional (DGSN) y de la Dirección General de la Vigilancia Territorial (DGST) de Marruecos. Ambas están bajo el control de Abdllatif Hammouchi, muy próximo a Mohamed VI. De hecho, los hackers que han publicado los datos han pedido al monarca la destitución del jefe de la policía y el espionaje marroquíes. Y han amenazado con publicar pruebas sobre la presunta implicación de agentes de los servicios secretos en la entrada masiva de inmigrantes a Ceuta del pasado julio.

Con todo esto, los medios marroquíes han pasado de puntillas sobre el tema. La mayoría ni siquiera lo ha reflejado en sus cabeceras. Sin embargo, sí han prestado atención a otra filtración de datos de las fuerzas de seguridad, en este caso las españolas. La denuncia de la Asociación Profesional Justicia Guardia Civil (JUCIL) sobre la publicación de datos personales de agentes de la Guardia Civil, Policía Nacional y Fuerzas Armadas ha cruzado el estrecho.

"Cuando los datos de los empleados de la Policía, la Guardia Civil y el Ejército llegan a circular públicamente, el problema deja de ser una simple laguna técnica que puede solucionarse mediante un procedimiento administrativo o una actualización de software, y se convierte en una cuestión que afecta al núcleo de la seguridad nacional y al prestigio de las instituciones encargadas de proteger al Estado y a sus ciudadanos", ha escrito el periódico Hespress, el medio digital más leído en Marruecos.

La filtración hacker a la que se refiere Marruecos

Los hechos a los que se refiere la prensa marroquí fueron puestos en conocimiento de la Audiencia Nacional este lunes. Se trata de una filtración o un posible robo de un documento de casi 500 páginas que contiene datos personales de cientos de miembros de las fuerzas de seguridad del Estado. Ante esta situación, JUCIL ha pedido que la Justicia investigue cómo se obtuvieron esos datos, quién elaboró el expediente y a través de qué medios se ha distribuido.

También han solicitado medidas cautelares para evitar que el fichero siga circulando por la red. "La seguridad y la intimidad de nuestros compañeros guardias civiles y de sus familias no pueden convertirse en moneda de cambio ni quedar expuestas impunemente en internet", ha subrayado el secretario general de la asociación, Ángel Lezcano.

El mismo día que JUCIL hacía pública esta información, los hackers del grupo Jabaroot publicaban su propia filtración, la mayor en la historia de Marruecos. La identidad de miles de agentes del régimen alauí habría quedado comprometida si sus datos son correctos. Esta coincidencia en el tiempo ha servido para que los diarios marroquíes carguen contra "los fracasos de España", ignorando por completo el problema dentro de sus fronteras.

De hecho, el digital Le360, vinculado directamente con la Casa Real marroquí, ha publicado un artículo en el asegura que que "el ciberataque se atribuye al grupo de hackers prorruso NoName057". Lo hace citando la información de "algunos medios especializados". Sin embargo, esta cabecera, propiedad de Mohamed Mounir Majidi, secretario privado del rey Mohamed VI, no ha informado sobre el golpe de Jabaroot contra la inteligencia marroquí.

Marruecos duda de la seguridad en los sistemas españoles

Mientras que Le360 se ha limitado a informar sobre la filtración sufrida por las fuerzas de seguridad españolas, Hespress ha aprovechado la oportunidad para plantear "serias dudas" sobre la seguridad de los sistemas digitales y la capacidad para proteger la información relacionada con su personal de los organismos afectados.

"Las filtraciones también plantean una cuestión igualmente importante sobre la responsabilidad de las instituciones implicadas, el grado de respeto a las normas de ciberseguridad y la naturaleza de los procedimientos establecidos para proteger una base de datos vinculada a empleados de organismos que se supone que son fundamentales para el sistema soberano español", manifiesta el medio en su análisis.

Sin mencionar en ningún momento el episodio vivido en Marruecos, Hespress sentencia: "Las filtraciones revelan una fragilidad que afecta a la Guardia Civil, la Policía y el Ejército dentro de España". Y lo hace para cargar con dureza contra la prensa española, que sí se ha hecho eco de la difusión de los datos de sus servicios secretos.

El supuesto "doble rasero" de la prensa española

Según el medio marroquí, las "graves filtraciones" de los datos españoles se producen tras los sucesos de migración irregular en "la ciudad ocupada de Ceuta", cuando "la seguridad marroquí parecía ser un chivo expiatorio sobre el que se echaban en cara los errores, los reveses y la regresión de algunas políticas de España". Para esta cabecera, un sector de la prensa española ha buscado culpar a Rabat de "cada crisis interna o disturbio fronterizo" en nuestro país.

En este sentido, acusan a los medios españoles de falta de objetividad y parcialidad por abrir sus páginas con relatos contrarios a las instituciones marroquíes. "¿Adoptarán estos periódicos el mismo enfoque cuando la brecha sea puramente española, y aplicarán a las agencias de Madrid las mismas reglas que siempre han aplicado a Rabat, o se flexibilizarán los criterios una vez que la crisis se traslade de la ribera sur al interior de España?", se preguntan desde Hespress. Este mismo medio aseguró en los días siguientes a la entrada masiva de inmigrantes en Ceuta que la crisis se produjo porque "la ciudad ocupada está ubicada en territorio marroquí".

Y, aunque los medios españoles han informado también sobre la filtración de los datos de nuestras fuerzas de seguridad, aprecian un "despreciable doble rasero" a la hora de informar sobre el ataque de Jabaroot. "El periódico que se muestra hostil hasta el punto de la agresión cuando se trata de Marruecos, y luego se conforma con tímidas insinuaciones cuando se ve afectado un sistema de datos de seguridad dentro de España, no practica una censura profesional equilibrada, sino que selecciona el nivel de rigor según la identidad de la parte a la que se dirige", sentencia el diario afín a la Casa Real marroquí.