No es la primera vez que Marruecos facilita olas de inmigración ilegal hacia Europa. Lo del 29 de julio en Ceuta de 2026 ya había ocurrido en 2021, pero en menor medida. El Gobierno señaló a las mafias y redes criminales como las culpables para tratar de sacar de la ecuación a Rabat como uno de los pilares que facilitó la entrada masiva de 70.000 personas en la ciudad autónoma.

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Sin embargo, detrás de estas oleadas de inmigración se esconden intereses diplomáticos que juegan un segundo partido. Uno más importante. Tanto es así que un informe elaborado por expertos en la materia publicado por el Ministerio de Defensa sostiene que Marruecos "recurre al desencadenamiento de crisis diplomáticas con sus socios tradicionales". Así se pone de manifiesto en uno de los capítulos del Panorama Estratégico 2026 del Instituto de Estudios Estratégicos (IEEE) que se presenta en la tarde de este martes en el Centro Superior de Estudios de la Defensa nacional (Ceseden).

El documento profundiza en las causas de la actitud de Marruecos con sus vecinos. Según el texto firmado por el catedrático de Estudios Árabes e Islámicos en la Universidad de Castilla-La Mancha Miguel Hernando de Larramendi, todo gira en torno a la causa de hacerse con el Sáhara Occidental por parte de Rabat. Así, utilizan "instrumentos de presión" para conseguir "objetivos políticos en sus intentos de sustituir el marco internacional de la descolonización para la solución de la disputa del Sáhara Occidental por otro de carácter administrativo a través de una autonomía bajo soberanía marroquí".

El documento resalta que Marruecos se ha situado en la ofensiva con sus vecinos territoriales "para hacer mella en el consenso internacional, forzando crisis diplomáticas con Alemania (2020), España (2021) y Francia (2022) para obtener su respaldo a su propuesta de autonomía bajo soberanía marroquí en el Sáhara Occidental".

Y dentro de esta ofensiva, recuerda el texto, "hay que situar la entrada en Ceuta en mayo de 2021 de 9.000 ciudadanos marroquíes, 1.500 de ellos menores no acompañados como elemento de presión para obtener el respaldo del Gobierno español al plan de autonomía marroquí en el Sáhara Occidental".

Entonces, ¿qué conclusiones se pueden sacar de la última invasión de 2026? Pues una que saca Marruecos de lo sucedido durante el pasado mes de julio es que "la gestión migratoria es una responsabilidad compartida".

El Ministerio de Asuntos Exteriores marroquí intenta quitar hierro a su peso en la crisis migratoria. Y alega que el detonante de la invasión de este verano fue la desactivación por parte del Tribunal Supremo del elemento disuasorio que suponía poder expulsar a los inmigrantes que entraban por mar.

"Si llegas por mar, ya no estás sujeto al procedimiento fronterizo, sino que entras en el ámbito de la expulsión, en un proceso judicial largo. Este es el punto de inflexión y la gente ha entendido esta sentencia", aseguró un diplomático. De ahí se produjo "un efecto llamada", pero "no es Marruecos quien debería haberse anticipado al repunte de las llegadas a Ceuta".

El papel de Argelia en las relaciones entre España y Marruecos

Solo nueve días después de que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, viajara a Argelia, se produjo la entrada masiva de 70.000 inmigrantes procedentes de Marruecos. Sánchez salió de Argel con un acuerdo político para aumentar las importaciones de gas argelino. Y el mes se cerró con la peor crisis migratoria de su historia reciente.

Pero aunque el informe del IEEE señala que España es objetivo de chantajes diplomáticos por parte de Marruecos, Argelia también ha utilizado estrategias cuestionables para sacar rédito dentro del control por la hegemonía del norte de África.

El documento asegura que "Argelia también ha hecho gala de asertividad respondiendo al giro del Gobierno español en la cuestión del Sáhara". Argel respondió con la suspensión del Tratado de Amistad, Buena Vecindad y Cooperación en junio de 2022, además de la congelación de las exportaciones e importaciones no energéticas con España.

Con Francia no se quedó lejos. El Gobierno argelino adoptó la misma represalia comercial "después de que París considerara en julio de 2024 el plan de autonomía marroquí como 'la única base' para la resolución del conflicto sobre el Sáhara Occidental".

Mientras tanto, España supo aprovechar el distanciamiento entre Francia y Marruecos debido a las informaciones de presunto espionaje marroquí mediante Pegasus que habría afectado a Macron y otros doce ministros. En ese momento, "el deterioro de las relaciones franco-marroquíes permitió al Gobierno español que acababa de modificar su posición sobre el Sáhara Occidental ser reconocido como socio privilegiado por Rabat". De hecho, tras el terremoto en Marruecos en septiembre de 2023, "el Gobierno marroquí rechazó la ayuda ofrecida por Francia, pero aceptó la de España, junto con la de Estados Unidos, Reino Unido, Emiratos Árabes Unidos y Qatar.