Es una relación que no hace más que crecer. Israel y Marruecos han ido un paso más allá este miércoles, acordando nombrar sendos embajadores en sus respectivos países. Y lo han hecho en Nueva York, bajo el auspicio del embajador norteamericano ante la ONU Mike Waltz.

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El ministro de Asuntos Exteriores marroquí, Nasser Bourita, y su homólogo israelí, Gideon Saar, se han reunido este miércoles en una "cumbre diplomática trilateral" con sus socios de Washington. Durante el encuentro, los tres países han renovado su compromiso "con una serie de pasos destinados a elevar las relaciones" entre Tel Aviv y Rabat, en palabras del propio Gobierno israelí.

Entre los pasos encaminados a estrechar aún más esta alianza, se incluye la elevación de las relaciones diplomáticas hebreo-marroquíes, asciendo sus misiones diplomáticas al nivel de embajadas y nombrar embajadores. Desde que Marruecos se sumó a los Acuerdos de Abraham en 2020 y reconoció el Estado de Israel, la representación era a través de oficinas de enlace, no embajadas completas.

Además, ambos gobiernos han resuelto completar "dos acuerdos" sobre la protección de las inversiones y la prevención de la doble imposición de tributos. Ambas medidas se espera entren en vigor para finales de este año: "Lo que facilitará las inversiones mutuas y impulsará las relaciones económicas y comerciales entre ambos países y pueblos", aseguran desde Tel Aviv.

Asimismo, se ampliarán las frecuencias de vuelos entre estos dos países para incluir trayectos "operados por aerolíneas marroquíes", también para finales de 2026.

Tras esta cumbre diplomática sorpresa, Bourita y Saar han mantenido un encuentro bilateral. Según lo acordado en la reunión, con Waltz de testigo, habrá "visitas mutuas de alto nivel entre ambos países en los próximos meses". Tras conocerse los nuevos pasos en las relaciones Rabat-Tel Aviv, el titular de la cartera de Exteriores israelí ha manifestado que estas medidas suponen "pasos prácticos" para elevar dichas relaciones, expresando su compromiso de "implementarlas".

La firma de estos acuerdos coincide con el sexto aniversario de la firma de los mencionados Acuerdos de Abraham. Como consecuencia del reconocimiento marroquí del Estado de Israel, a cambio EEUU admitió la soberanía alauí sobre el Sáhara Occidental. Este pacto se auspició durante el primer mandato de Donald Trump al frente de la Casa Blanca.

Desde entonces, la colaboración entre Rabat y Tel Aviv no ha hecho más que crecer a ritmos agigantados. La cooperación a nivel militar ha sido intensa en los últimos años, hasta el punto de que empresas israelíes ya producen drones en territorio marroquí. Y es de sobra conocido el uso del software de espionaje israelí Pegasus por parte de las autoridades marroquíes.