Mientras la atención sobre Oriente Medio está puesta en la guerra entre Estados Unidos e Irán por cuenta de las declaraciones de sus líderes en la Asamblea General de las Naciones Unidas, los rebeldes hutíes de Yemen continúan afianzando sus posiciones en el Mar Rojo. Su ofensiva relámpago a comienzos de mes ha pillado por sorpresa a Arabia Saudí, su principal rival en la región, que contempla atónita cómo los misiles rebeldes alcanzan su territorio. Pero Riad no es la única preocupada por el avance hutí. Y es que Israel también puede ser un blanco directo de sus ataques.

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La toma de la costa occidental de Yemen ha permitido a los hutíes hacerse con el control del estrecho Bab el-Mandeb, un cuello de botella naval por el que cruza una buena parte del comercio marítimo mundial. Es el acceso sur al canal de Suez por el Mar Rojo. Esta zona, clave en la geopolítica de Oriente Medio, es escenario de juegos de alianzas desde que comenzó la guerra en la región.

Uno de los principales interesados en contrarrestar la influencia de los hutíes en el estrecho es Israel. Como aliados de Irán, los rebeldes yemeníes no han dudado en atacar los intereses israelíes en la región siempre que han tenido oportunidad. De hecho, tras el comienzo de la guerra en Gaza, el grupo inició una intensa campaña de acoso contra los barcos con bandera israelí que atravesaban las aguas de Bab el-Mandeb.

Aunque en la primavera de 2025 EEUU lanzó una operación a gran escala contra los rebeldes yemeníes que mermó las capacidades militares de los rebeldes en el Mar Rojo, el Gobierno de Benjamin Netanyahu quiso neutralizar aún más la amenaza. Así fue cómo a comienzos de 2026 Israel se convirtió en el primer país del mundo en reconocer formalmente a Somalilandia.

Tel Aviv mueve ficha en el Cuerno de África

La controvertida decisión israelí provocó una fuerte reacción en el mundo árabe. Situada en la orilla opuesta a Yemen en el golfo de Adén, la entrada sur de Bab el-Madeb, la alianza con Somalilandia es especialmente beneficiosa para Tel Aviv.

Un análisis publicado en abril por el Instituto de Estudios de Seguridad Nacional (INSS), un think tank vinculado a la Universidad de Tel Aviv, detalla cómo, para Israel, la importancia de los hutíes reside en su potencial "para expandir el alcance geográfico de la confrontación, perturbar el comercio marítimo y servir como palanca clave en la estrategia regional de Irán". Y Somalilandia, deseoso de reconocimiento internacional desde su independencia de Somalia en 1991, se presenta como el aliado ideal para contrarrestar estas capacidades.

En su análisis para el INSS, Danny Citrinowicz y Hasaan Abdi explican que Somalilandia se erige como "un socio potencial en cualquier intento por mejorar la seguridad en la región". Aunque hasta enero ningún país lo había reconocido, ha desarrollado instituciones propias y goza de un grado de estabilidad muy superior al de Somalia, país del que se separó.

Meses después de que el Gobierno de Netanyahu anunciase que reconocía la independencia del joven Estado, estos expertos abogaron por evitar el establecimiento de una base militar israelí en Somalilandia. Pero no parece que la advertencia fuese escuchada.

Una base "secreta" en un puerto estratégico

En julio de este año, una investigación de Le Monde reveló que Emiratos Árabes Unidos está construyendo "discretamente" una base militar en Somalilandia para Estados Unidos e Israel. Según imágenes satelitales obtenidas por el diario, el aeropuerto de la ciudad costera de Berbera está siendo transformado para albergar una base militar para estos tres países aliados de Somalilandia.

Un experto militar confirmó al periódico francés que Abu Dabi –que en 2017 firmó un acuerdo de defensa con Samalilandia– estaba llevando a cabo la construcción de varios hangares subterráneos con el objetivo de instalar depósitos de municiones. Asimismo, un empleado del aeropuerto de Berbera aseguró que estas obras se están realizando "en nombre de sus socios israelíes y estadounidenses".

Aunque tanto Israel como Somalilandia niegan la existencia de una base militar israelí en este territorio africano, Le Monde asegura delegaciones de militares israelíes han visitado la capital de Somalilandia, Hargeisa, así como Berbera. Además de su posición estratégica en la entrada sur del Mar Rojo, la ciudad cuenta con una de las pistas de aterrizaje más largas de África, que podría ser muy útil a los intereses de Tel Aviv, si se decidiese a atacar a los hutíes.

Sin embargo, la reciente victoria de los rebeldes contra las fuerzas gubernamentales de Yemen podría truncar los planes de Netanyahu.

Revés para Israel

Por el momento, los hutíes han focalizado sus ataques contra enemigos extranjeros en Arabia Saudí, el principal valedor del bando oficialista en la guerra civil de Yemen. Abandonada por sus aliados –Donald Trump ha rechazado unirse a su campaña contra los rebeldes–, Riad se ha visto golpeada por ataques contra su territorio. El fin de semana los hutíes llevaron a cabo un ataque con misiles contra la capital, y anteriormente sus milicias aliadas en Irak lograron neutralizar el oleoducto Este-Oeste, la única vía que tenían los saudíes para exportar petróleo tras el cierre de Ormuz.

Pero en Israel saben que los rebeldes pueden mirar más allá de sus vecinos más próximos en cualquier momento. En el pasado ya han atacado el aeropuerto de Ben Gurion, provocando su cierre.

Los hutíes intentan avanzar ahora hacia la costa meridional de Yemen. Si lograsen hacerse con el control de la ciudad de Adén, en el sur del país, estarían a tiro directo de Berbera. El revés que esta exitosa ofensiva relámpago supone para Israel queda de manifiesto con la advertencia que lanzó el Instituto de Estudios de Seguridad Nacional de Tel Aviv hace medio año: la evolución del conflicto en Irán podría otorgar un mayor protagonismo a actores como los hutíes, "pero también mayor imprevisibilidad".

El avisó del think tank fue claro: "Una alianza con Israel contra los hutíes podría exponer a Somalilandia a represalias directas". Más aún teniendo en cuenta las limitadas capacidades de defensa de este país. La aparente presencia de una base israelí en su territorio no hace sino agravar este riesgo, también para Tel Aviv que, con los hutíes envalentonados por sus recientes victorias, podría volver a convertirse en blanco de sus ataques. Especialmente con objetivos militares en las costas próximas.