"Esta designación se produjo en cumplimiento de lo dispuesto en el artículo 47 de la Constitución, escribiendo así una página sin precedentes en la historia de la gestión institucional en el Reino". En estos términos se ha referido el diario Le360, muy próximo a la corona marroquí –es propiedad del secretario personal de Mohamed VI–, al nombramiento de Fatima Zahra Mansouri como nueva primera ministra de Marruecos.

PUBLICIDAD

La líder del Partido de la Autenticidad y Modernidad (PAM), el ganador de las últimas elecciones, sucederá a Aziz Akhannouch al frente del Ejecutivo. Será la primera mujer en hacerlo en la historia de Marruecos desde que el país logró la independencia hace siete décadas. Aunque en los últimos días voces próximas al Majzén –el círculo próximo a Mohamed VI– la habían situado como la favorita para el cargo, su nombramiento ha sido una sorpresa. En las quinielas de la mayoría de los analistas, el próximo primer ministro iba a ser Fouzi Lekjaa, el presidente de la Federación de Fútbol marroquí.

Así, llega al cargo desafiando los pronósticos. A sus espaldas, una trayectoria deslumbrante en la política marroquí. Durante los últimos cinco años ha desempeñado el cargo de ministra de Vivienda. También el de alcaldesa de Marrakech, su ciudad natal. Su llegada al frente del gobierno municipal en 2009, con tan solo 33 años, marcó otro hito histórico en la representación de las mujeres en la política marroquí, ya que fue la primera alcaldesa de esta ciudad, la cuarta más grande del país.

Avance agridulce

Este nuevo nombramiento marca un nuevo capítulo no solo en la historia de Marruecos, sino también del mundo árabe. Mansouri es la segunda mujer en desempeñar el cargo de jefatura de Gobierno en un país árabe, después de que la tunecina Najla Bouden se convirtiese en la primera en 2021.

La propia Mansouri ha declarado a su salida de la audiencia con Mohamed VI que se trata de un honor no solo para ella "sino para todas las mujeres" y ha asegurado que "el rey creía en las capacidades de las mujeres marroquíes y en que merecen respeto y reconocimiento". Como no podía ser de otra forma, su designación al frente del cargo ha sido celebrada por la prensa marroquí.

En un análisis para Le Monde, el politólogo Mustapha Sehimi califica la elección de una mujer para la jefatura de gobierno como "eminentemente disruptiva". En este mismo artículo, el periodista Omar Brouksy señala que Mohamed VI puede a partir de ahora presumir de "ser el primer rey en nombrar a una primera ministra". Un argumento que permite a su vez presentar una imagen de modernidad del país.

Y sirve también para "atacar" a España. Tras conocerse su nombramiento, algunos analistas marroquíes han calificado como "paradójico" el hecho de que nuestro país nunca haya tenido una presidenta mujer en sus cincuenta años de democracia.

La designación de Fatima Zahra Mansouri como primera ministra es, sin duda, un avance en lo que se refiere a la representación de las mujeres en la política del mundo árabe. Sin embargo, este nombramiento no puede ser un honor "para todas las mujeres" marroquíes. Y es que, según los datos del Informe Global sobre la Brecha de Género elaborado por el Foro Económico Mundial, Marruecos ocupa el puesto 139 en una lista de 145 países, por detrás de otros como La India, Qatar o Arabia Saudí.

Las denuncias de las organizaciones

En su informe anual sobre la situación de los derechos humanos por países, Human Rights Watch dedica un apartado concreto a los de las mujeres y las niñas. En el caso de Marruecos, la organización señalaba en 2025 que el código penal considera el aborto como delito, con penas de hasta dos años de prisión y cinco años para quienes lo practican –salvo reducidas excepciones–.

La violación conyugal no está explícitamente tipificada como un delito. Y, dado que las relaciones sexuales fuera del matrimonio están  penalizadas y se castigan con penas de prisión de hasta dos años, denunciar una violación fuera del matrimonio "conlleva el riesgo de enjuiciamiento".

Amnistía Internacional también ha analizado la situación de los derechos de las mujeres y las niñas en Marruecos durante el pasado año. "La legislación seguía afianzando la desigualdad de género, sobre todo en relación con la herencia y la custodia de hijos e hijas. Continuaba habiendo barreras estructurales que privaban a las mujeres de acceder de forma legal y segura a servicios integrales de salud reproductiva y al aborto", indica la organización.

La reforma del "Moudawana"

La norma que determina muchos de estos derechos es el Código de Familia, que en Marruecos recibe el nombre de "Moudawana". Durante años, las feministas marroquíes reclamaron una reforma del texto, que estipulaba que el padre es, por defecto, el representante legal de los hijos, incluso cuando la madre tiene la custodia tras el divorcio. También establecía que las mujeres y las niñas heredan la mitad de lo que reciben sus parientes varones y que los jueces podían conceder exenciones a niñas de tan solo 15 años para contraer matrimonio –la edad mínima son 18 años–.

Finalmente, a principios de 2025, se produjo la tan ansiada reforma. El nuevo Código de Familia elevó la edad para obtener exenciones para el matrimonio hasta los 17 años y dictaminó que la tutela de los hijos sería compartida por los dos progenitores, también después del divorcio y si la madre vuelve a contraer matrimonio. 

Sin embargo, tal y como denuncia Human Rights Watch, "la igualdad entre hombres y mujeres en materia de herencia y la despenalización de las relaciones extramatrimoniales no se abordaron". Este último asunto, además de representar un riesgo para las mujeres que acuden ante la Justicia a denunciar una violación, lo es también para aquellas madres solteras que traten de reclamar derechos para ellas y para sus hijos.

Aunque en aquel momento algunas activistas celebraron las reformas como una "victoria parcial", otras mostraron sus reservas ante el alcance de las medidas. Una de las más críticas fue la cofundadora del Movimiento Alternativo por las Libertades Individuales (MALI), Betty Lachgar. "La nueva versión es una hermosa estafa patriarcal; fundada en la sharia islámica y redactada por hombres para hombres, con el fin de consolidar (continuamente) la dominación masculina y perpetuar la opresión de las mujeres", denunció en sus redes sociales.

Desde entonces, la situación no ha mejorado. De hecho, Lachgar fue detenida y condenada a dos años y medio de cárcel por publicar una fotografía en la que aparecía con una camiseta en la que se leía "Alá es lesbiana". Tal y como denuncian las organizaciones de derechos humanos, la activista es superviviente de cáncer y sufre graves problemas de salud, pero las autoridades marroquíes han desoído todas las peticiones para su liberación.