«Algún día tendrás que rendir cuentas ante Dios. Tendrás que tomar una decisión. ¿Dónde me alineo en política? Puede que no te guste la personalidad, o que no lo entiendas. Pero no se basa en tu opinión, tu dolor, tus heridas, lo que piensas… Has de conocer la palabra de Dios y han de alinearte con la palabra de Dios». Pobre del cristiano que no vote por Donald Trump. Es palabra de Paula White, la telepredicadora que el presidente de EEUU acaba de fichar como consejera de la iniciativa Fe y Oportunidad. Desde hace años es la telepredicadora particular de Trump.

Con Paula White, 53 juveniles años, a su lado, Donald Trump pretende asegurarse el apoyo de los evangélicos en su carrera por lograr un segundo mandato. Su vicepresidente, Mike Pence, es un evangélico devoto. Sin embargo, Paula White no es una pastora al uso.

Predica la Teología de la Prosperidad, y da cumplido ejemplo a sus fieles. Vive en una suntuosa mansión en Florida y gana miles de dólares con sus best-sellers, el último Something Greater (Algo más grande). Es su obra más personal que le ha costado nueve años escribir. En la última parte se refiere a su relación con Trump.

En Something Greater, que promociona por tierra, mar y aire catódico, relata su infancia, su conversión y su vida sentimental. Primero, con un músico cuando estaba en la ruina, después de que su padre dilapidase la fortuna familiar. Después, con el reverendo White con quien despegó como enviada de Dios. Y su tercer y actual marido, Jonathan Cain, a quien conoció en un vuelo, es el teclista de la banda de rock Journey.

Creció sin educación religiosa, perdió pronto a su padre alcohólico y ella sufrió bulimia y se quedó embarazada a los 18 años. Dos años más tarde, tuvo «una visión divina». En su sueño se veía predicando el Evangelio por todo el mundo. Desde entonces se volcó en el estudio de la Biblia. Su madre y su padrastro se burlaban de su conversión.

Paula White se adentró en la fe evangélica pero sin renunciar a una vida a lo grande. Al contrario, tal y como entiende la reverenda White la fe, el enriquecimiento es una bendición divina. Su devoción religiosa, revestida de autoayuda televisiva, le ha proporcionado suculentos ingresos.

Según la interpretación de Paula White, «en el Nuevo Testamenteo Jesús habla de cómo administrar tu vida y cómo financiarla y dirigirla más que de cualquier otra cuestión salvo del amor de Dios».

Creó una iglesia en Tampa, Florida, y comenzó a hacerse popular en televisión. Fue allí donde la descubrió Donald Trump. Mientras zapeaba de un canal a otro, se encontró con la atractiva telepredicadora y se quedó prendado. Consiguió su número de teléfono y le dijo: «Paula… tienes algo».

En esa primera conversación telefónica, Trump recordó a la reverenda White casi palabra por palabra un sermón que le impresionó profundamente en su juventud. El mensaje se resumen en una frase que parece un lema: no abandones. La reverenda White se dio cuenta de que para el entonces magnate ese afán por remontar es su leit motiv vital.

Hace 18 años de aquella conversación. Incluso cuando Paula White está de gira, como ahora por su último libro, siguen en contacto. «Es una relación espiritual que cada vez crece más», ha explicado White en una entrevista con The Washington Times.

Confiesa Paula White que ya en 2011 habló con Trump sobre la posibilidad de optar por la Presidencia. Tenía la telepredicadora sentimientos encontrados. Por un lado, prefería que se mantuviera aparte y se volcara con el Evangelio para darlo a conocer a su entorno, otros millonarios, gente del espectáculo… Pero también sentía White que el país necesitaba a un hombre como Trump al frente.

Dos ‘outsiders’

Trump y White son almas gemelas. Los dos son outsiders. Si Trump es rara avis para los republicanos, también lo es White para muchos evangélicos, y sobre todo para los cristianos.

En Christian Today David Robertson, director de Third Space, disecciona el libro desde el punto de vista cristiano. A su juicio, es narcisista, porque el objeto de la obra de Paula White es Paula White. Dios no deja de ser un accidente que hace que Paula White brille en el mundo.

Es deshonesto porque se basa en la exageración: «A los 19 años cuando abría la boca ante un mar de gente algo sobrenatural pasaba. Millones de mujeres, hombres y niños escuchaban y veían a Dios…».

De acuerdo con este autor, el best-seller muestra cómo Paula White engrandece el dinero y el gasto. Hay quienes aseguran que la pareja White-Cain tiene un patrimonio de más de cinco millones de dólares. Defiende que en el cielo hay un «departamento del Tesoro».

En la tercera parte de la obra aparece Trump. «Después de pasar mucho tiempo con Donald Trump me he sentido inspirada por su visión… Es un pensador brillante, que suele ir varios pasos por delante de las masas…», escribe en Something Greater.

Los dos, Trump y White son tal para cual, van por libre. Y creen que la riqueza es una señal de que Dios está de tu lado. Trump acaba de cambiar su residencia oficial a Mar-e-Lago, donde posee una lujosa propiedad, y Victoria White vive en una mansión en Orlando, también en Florida.

La telepredicadora y el presidente de EEUU se retroalimentan. A Trump le vienen muy bien sus mensajes divinos. Dios está con Trump y si no le votas, tendrás que rendir cuentas. La población estadounidense es creyente en sus múltiples variantes, de modo que no es baladí contar a favor con una enviada de Dios, aunque sea sui generis.

A su vez, la cercanía con Trump permite a Paula White tener influencia en la agenda presidencial de manera que la política sobre el aborto sea más restrictiva, por ejemplo, y los jueces sean cada vez más conservadores.

Los dos se sienten elegidos. Y lo proclaman. Trump para ser presidente y la reverenda White para hacer que la palabra de Dios, según su interpretación, guíe al mandatario de la nación más poderosa de la Tierra.

Trump y White esperan que la ayuda divina les sirva para sortear los vericuetos del impeachment, una auténtica caza de brujas a ojos del presidente, cuando falta un año justo para las elecciones presidenciales.