El proceso de paz en Colombia ha suscitado un respaldo prácticamente unánime de la comunidad internacional. Estados Unidos, la Unión Europea y sus gobiernos, la CELAC (Comunidad de Estados de América Latina y el Caribe) y las Naciones Unidas se han pronunciado a favor del proceso. La postura de los grandes dirigentes internacionales, independientemente de su filiación política o ideológica, camina en la misma dirección.

La nutrida presencia de mandatarios y líderes de organismos internacionales durante la firma de los acuerdos de paz en Cartagena de Indias lo confirma. Al menos 13 presidentes latinoamericanos y el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA) ya han comunicado su asistencia a la ceremonia, una muestra más del optimismo con que la región vive el proceso. También estarán los presidentes del BID (Banco Interamericano de Desarrollo) y de CAF, el Banco de Desarrollo de América Latina. Junto a ellos los secretarios generales de Naciones Unidas y del Vaticano, la Alta Representante de la Unión Europea o los presidentes del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional (FMI) serán la evidencia del interés que en todo el mundo suscita el tema.

Esta unanimidad contrasta con la fuerte oposición existente dentro del país, donde los ex presidentes Álvaro Uribe y Andrés Pastrana encabezan una feroz resistencia contra los acuerdos de La Habana. Su postura, con un apoyo que oscila entre el 30% y el 40% de la opinión pública colombiana, ha llegado al extremo de pedir a los líderes internacionales que han manifestado su intención de asistir a la firma que no vayan, por tratarse de una “clara intromisión en asuntos internos”. Tras calificar a las FARC de “grupo terrorista y narcotraficante” e insistir en que los acuerdos proporcionarán «impunidad» a los guerrilleros, Uribe y Pastrana ruegan “muy respetuosamente a los jefes de Estado y de Gobierno extranjeros y a sus delegados, así como a personalidades extranjeras y organismos multilaterales, abstenerse de interferir -con su presencia en el acto de campaña política- el proceso democrático colombiano actuando tácita o explícitamente a favor del acuerdo”.

Una postura similar de apoyo a la paz se puede encontrar en la prensa internacional. La mayor parte de los periódicos o publicaciones de referencia, como The New York Times, Le Monde, El País o The Economist se han pronunciado en la misma dirección. La principal excepción ha sido The Wall Street Journal. Inclusive personalidades significativas, comenzando por Mario Vargas Llosa, coinciden en señalar que si fueran colombianos votarían por el en el plebiscito convocado para el próximo 2 de octubre.

Es verdad que algunas voces expertas, como la de José Miguel Vivanco, de Human Rights Watch, alertan acerca de los riesgos de un cierre en falso del proceso derivados de un exceso de impunidad en el castigo de los responsables de los graves delitos cometidos durante el prolongado conflicto que enfrentó a las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia) con el Estado y el pueblo colombianos. Humberto de la Calle, máximo responsable de la delegación gubernamental en La Habana, fue tajante en su defensa de los acuerdos al insistir en las opciones que ofrece la justicia transicional y recordando que «éste es el mejor acuerdo posible».

El masivo apoyo latinoamericano se explica en parte por el papel jugado por Cuba, que fue junto a Noruega garante del proceso de paz, mientras Chile y Venezuela fueron observadores. Pese a las resistencias latinoamericanas a «injerir» en los asuntos internos de Colombia, prácticamente todos los gobiernos decidieron apoyar finalmente el cierre negociado del último conflicto armado de la Guerra Fría. Es de esperar que esta apuesta por la paz continúe cuando comience lo más difícil, la nueva etapa denominada «postconflicto».


Carlos Malamud es catedrático de Historia de América de la UNED. Investigador Principal de América Latina del Real Instituto Elcano