La Gestora socialista ha pasado la meta volante del partido sin contratiempos, incluso con la victoria parcial, pero nada desdeñable, de haber impuesto con gran facilidad su intención de celebrar el próximo Congreso a mediados de junio y las primarias a la altura de mayo. Los votos en contra de esa propuesta no sumaron más allá de cinco, con lo cual quedó en evidencia la supremacía de la Gestora sobre la representación de los críticos.

Pero la tarde proporcionó una novedad que puede puede alterar considerablemente el panorama político de los socialistas porque el hecho de que Patxi López se presente a las primarias va a condicionar sin duda las decisiones de los otros previsibles candidatos a la secretaría general. Es muy probable, por ejemplo, que en vista de la aparición de este nuevo contrincante, Pedro Sánchez renuncie a dar la batalla porque en esas condiciones él tendría muchas papeletas para salir derrotado y ya ha sufrido suficientes revolcones y suficientemente humillantes como para sumar uno más a su corta biografía política. Y algo parecido le podría suceder a Susana Díaz a quien todos saben que preferiría no entrar en competición con ningún otro compañero y ser elegida por aclamación. Pedro Sánchez podría haber sido un contrincante aceptable en la medida en que ella hubiera constatado que era caballo claramente perdedor, pero Patxi López es otra cosa y no debemos descartar que la andaluza decida al final replegarse y refugiarse en su Andalucía.

La realidad es que nada está aún decidido y que sigue siendo una incógnita absoluta quién se alzará finalmente con el apoyo mayoritario de las bases para ocupar la Secretaría general del PSOE y qué dirección ideológica y de práctica política imprimirá a la acción del partido. Javier Fernández, en su discurso inaugural deslizó un puñado de reproches a los partidarios del «no es no» que se habían agrupado inicialmente en torno a Pedro Sánchez pero que, en vista de que éste sigue sin anunciar qué va a hacer, han decidido ir haciendo la guerra por su cuenta.

Es probable que con la aparición del nuevo contrincante, Sánchez renuncie a dar la batalla

La descalificación de Fernández hacia quienes siguen enrocados en esa postura ha sido rotunda y, en ese sentido, surgen los reproches sobre la falta de imparcialidad de la Gestora en un momento de evidente confrontación interna como es el actual. Y tienen razón quienes censuran esa posición de Javier Fernández y los suyos pero es que esa Gestora se constituyó como consecuencia de un movimiento destinado a derrotar a un Pedro Sánchez que estaba dispuesto a llevar al país a unas terceras elecciones que hubieran laminado al partido o, en su defecto, lo hubieran encaminado a un pacto de gobierno con Podemos respaldado con la abstención de los independentistas. Eso fue lo que la derrota de Sánchez impidió y es ésa la victoria que la Gestora y la mayoría del Congreso Federal se esfuerzan por trasladar a toda la militancia como la posición más razonable y como la repuesta más acorde con las necesidades de la sociedad española.

Y ahí es donde se abre una seria duda: la de quién va a ganar esta partida decisiva para el futuro del PSOE y para la marcha de nuestro país. La decisión de abrir una etapa de reflexión sobre el papel que ha de jugar en un inmediato futuro el Partido Socialista en España y sobre el modelo de país por el que se apuesta intenta orientar de alguna manera con carácter previo el tipo de dirección que se va a ejercer en el partido. Pero lo que sucede ahora mismo en el seno del PSOE es que la militancia, e incluso los cargos intermedios, están much0 más interesados en dilucidar el tema de los nombres que el de las bases ideológicas y programáticas. De modo que, despejado el asunto de las fechas, volvemos a la casilla de salida: ¿quién se va a presentar a las primarias y, de entre ellos, quién tiene más posibilidades de vencer y hacerse con la secretaría general?

Los datos está sobre la mesa. Sabemos que Susana Díaz iba a iniciar una gira por las federaciones para pulsar el grado de apoyo con que cuenta en cada una de ellas antes de anunciar si concurre o o a las primarias. Sabemos que Pedro Sánchez todavía no se ha decidido a dar el paso y que está esperando entre otras cosas a saber si las bases del PSC van a poder votar o no en esas primarias. Y sabemos que Patxi López ha pulsado el clima interno y ha decidido presentarse como candidato de consenso. Este elemento de Patxi Lopez introduce una nueva perspectiva pero todo sigue tan abierto y tan incierto como lo estaba antes de este sábado. Aunque, visto el panorama interno del partido, nos atrevemos a decir hoy aquí que la candidatura de López, en la medida en que puede representar una tercera vía y alejar de la confrontación a las bases, tiene ya el perfil de la victoria.