Los profanos en el mundo de la ilustración y de la propiedad intelectual de los artistas plásticos, diseñadores gráficos, dibujantes… están un poco mareados con las informaciones que les llegan estos días relativas al proceso judicial que enfrenta a Kukuxumusu y a KatukiSaguyaki; ambas empresas fundadas por mí, hasta la ruptura unilateral de mi contrato como director artístico en la primera por el nuevo socio mayoritario Ricardo Bermejo, motivo que me obligó a fundar la segunda para ganarme la vida y que causara que todos los dibujantes históricos de Kukuxumusu dejaran de trabajar para esta marca y comenzaran a dibujar para KatukiSaguyaki. ¿Por qué? Por dignidad, honestidad y amistad hacia mí, “su maestro”, y por interpretar que era ilegal seguir reproduciendo mis personajes sin mi autorización. Estos dibujantes son Txema Sanz, Belatz, Marko y Asisko, que han realizado, junto conmigo, prácticamente el 100% de los dibujos de toda la historia de Kukuxumusu.

La entrada de Bermejo se produjo tras los daños tremendos que trajeron la crisis en Kukuxumusu. Necesitábamos pasta y gestión. Bermejo se había enriquecido trabajando prácticamente en exclusividad para la extinta Caja de Ahorros de Navarra y mis socios decidieron venderle sus acciones y salir de la empresa, quedándose Bermejo el 66% del accionariado. Al segundo de firmar, me di cuenta de que iba a haber problemas, y así fue. Ricardo Bermejo empezó a maltratar la creatividad, los dibujos y a los dibujantes de forma constante y esto acabó creando una situación insostenible que concluyó con mi despido.

El proceso aborda la laguna legal sobre aspectos de la propiedad intelectual y los derechos del autor

Estos días se habla mucho que tras la entrada de Bermejo yo cobraba un sueldo estratosférico y cosas que poco tienen que ver con el fondo de la demanda; ya que, si comparamos mi sueldo con lo que pudo ganar Bermejo en la Caja de Ahorros de Navarra, más de uno se quedaría mudo. Pero esto tampoco tiene que ver con el fondo del caso. Tampoco es lo noticiable el enfrentamiento entre dos personajes públicos  -Ricardo Bermejo vs. Mikel Urmeneta-, ni entre dos marcas como Kukuxumusu y KatukiSaguyaki. La importancia real de este proceso es la laguna que existe en las leyes sobre algunos aspectos de la propiedad intelectual, sobre los derechos del autor, la libertad de creación, la invasión en la imaginación del autor… Los peligros a los que se exponen los artistas plásticos, diseñadores gráficos, ilustradores, dibujantes… Un proceso que puede afectar a miles de artistas y que debiera sentar precedente para proteger de una manera mucho más justa y clara al autor y a su obra pasada, presente y futura.

El nacimiento de KatukiSaguyaki no debió de sentar bien a Ricardo Bermejo, que muy pronto empezó a montar una estrategia de acoso y derribo especialmente contra mí (denuncia por amenazas y coacciones, denuncia por daño al honor, petición de medidas cautelares contra nuestro producto, demanda contra KatukiSaguyaki y los dibujantes, etc.), y contra las personas que trabajan para la marca. En ese vendaval judicial, por inercia premeditada, pretende llevarse por delante la libertad de creación de los autores y sus personajes.

Nos centramos, pues, en los asuntos que afectan a la creatividad, que son, como decíamos, la parte más importante de lo publicado estos días.

Los dibujantes -me incluyo- vendimos a Kukuxumusu más de 15.000 dibujos concretos, diferentes, que por contrato la empresa podía explotar de por vida. A pesar de que este punto del acuerdo resulta un tanto abusivo, salvo que sea ilegal, no nos oponemos a ello. Eso sí, solo reconocemos el acuerdo sobre los dibujos vendidos a la empresa, no con los registrados a nuestro nombre, no utilizados por Kukuxumusu y no pagados al autor. Estos parece claro que nos pertenecen.

El ‘Universo Kukuxumusu’

Los dibujos vendidos a la empresa componen lo que se llama en el proceso judicial Universo Kukuxumusu, que a su vez está compuesto por obras de cientos de estilos diferentes. No existe un estilo de dibujo homogéneo en el Universo Kukuxumusu. No existe un estilo Kukuxumusu. Y esto es uno de los problemas, como se verá a continuación.

En el contrato también cedíamos en exclusiva a la empresa la transformación de esos dibujos concretos, ya que Kukuxumusu precisaba adaptar un mismo dibujo concreto a distintos soportes, y a veces un dibujo para una camiseta no encajaba bien en una taza o en un boli. Pues bien, desde el nacimiento de la marca, esa transformación, que en realidad era una adaptación, se hacía siempre con mi OK como director artístico y por supuesto con el OK del dibujante, para no dañar la integridad de la obra y no violar los derechos de autor.

Los contratos no cambiaron con la entrada de Bermejo, que aceptó el modus operandi de la empresa y se comprometió a mantenerlo, y así lo hizo como puede verse en numerosos mails. Eso sí, intentando cada vez que podía poner su mal puesto granito de arena en algunos dibujos, en creaciones consideradas desde siempre arte final y que por histórico solo el artista podía modificar o permitir su modificación; y cada vez que le pillábamos, decía que nunca más volvería a pasar.

Desde el momento que me echó de mi puesto en Kukuxumusu (sigo manteniendo cerca de un 33% del paquete accionarial), y que los dibujantes dejaron de trabajar para la marca, Ricardo Bermejo ha empezado a transformar los dibujos a su antojo, saltándose a la torera la filosofía y la forma de trabajar de los 27 años de existencia de la marca, interpretando el contrato de forma opuesta a la historia de Kukuxumusu, rompiendo la integridad de la obra y causando clarísimos casos de violación del derecho de autor.

Cualquier artista puede ser acusado de plagio por parte de Kukuxumusu

En este nueva práctica abusiva y peligrosísima en la que Bermejo se adjudica el poder de transformar todos los dibujos del Universo Kukuxumusu de forma ilimitada, nos encontramos, dentro de este universo de miles de dibujos de estilos absolutamente diferentes, con que dibuje lo que dibuje cualquiera de los artistas demandados, Bermejo lo va a poder considerar como plagio. Y todavía más grave, precisamente por esa cantidad de estilos utilizados en tal cantidad de dibujos diferentes, cualquier artista puede ser acusado de plagio por parte de Kukuxumusu. Si Bermejo se dedica a transformar a sus anchas el Universo Kukuxumusu, cualquier creación de cualquier artista puede guardar similitudes con las obras transformadas por Bermejo y ser demandado por éste, lo que constituye su práctica habitual.

Muchos personajes, por ejemplo el toro azul, MisterTestis, son anteriores al nacimiento de la marca

No contento con esto, Ricardo Bermejo (Kukuxumusu) intenta lo que ya no se sostiene por ningún lado: apropiarse de los personajes de los dibujantes. Muchos personajes, por ejemplo el toro azul, MisterTestis, son anteriores al nacimiento de la marca y no solo eso, sino que durante todos estos años (27), MisterTestis, como muchísimos otros personajes que aparecen en los dibujos concretos vendidos a la marca, se han utilizado y comercializado de forma constante en acciones ajenas y paralelas a Kukuxumusu. Todo ello sin consultar previamente a la marca, ya que los personajes jamás fueron cedidos ni vendidos a Kukuxumusu, por lo que seguir dibujándolos ahora en la nueva marca, KatukiSaguyaki, en acciones y composiciones diferentes a las que aparecen en los dibujos concretos cedidos a Kukuxumusu, no constituyen ni transformación, ni plagio, ni copia. Son dibujos inéditos, realizados con los estilos y con los personajes de los autores, de la misma manera que comercializábamos distintos trabajos con nuestros estilos y personajes paralelamente a los dibujos concretos que vendíamos a Kukuxumusu (también con nuestros estilos y personajes), como puede ser el plato de autor (2013) con el que yo salía en la portada de El País y que aquí reproducimos.

El plato es uno de los cientos de trabajos de autor que realizaba con mis personajes paralelamente a los dibujos concretos que hacia para Kukuxumusu.

«El plato es uno de los cientos de trabajos de autor que realizaba con mis personajes paralelamente a los dibujos concretos que hacía para Kukuxumusu», explica el autor.

En ningún contrato o documento se habla de cesión o venta de personajes. Siempre se habla de dibujos, dibujos concretos, ya que los personajes pertenecen siempre a los autores, salvo venta específica de los mismos. Sería un insulto a la imaginación y a la creación que Ricardo Bermejo pudiera transformar y manipular personajes que no son suyos, personajes que tienen una paternidad, que pertenecen a sus autores y que sólo ellos los pueden representar en nuevas obras. Es tan obvio que no dudamos que la ley nos dará la razón.

Durante el juicio hubo varias contestaciones de Ricardo Bermejo y de la perito de los demandantes -Dra. Pilar Bonet- que no solo eran contradictorias a su propia demanda, sino que nos dan la razón de forma aplastante.

  • Ricardo Bermejo reconoció que MisterTestis es un personaje creado por mí. Por lo que se está reconociendo la existencia de un personaje que tiene un padre.
  • Reconoció que cuando se realizaban “transformaciones” en dibujos vendidos a la marca, los cambios, las adaptaciones, tenían que tener mi Ok y la aprobación del autor. Dijo que era por deferencia, aun sabiendo que no era así. Y aunque lo hubiera sido, siempre se actuó de esa manera y él se comprometió conmigo y con el resto de dibujantes a hacerlo así.
  • Ante un dibujo concreto vendido a Kukuxumusu que mostró a Bermejo nuestro abogado en el que podía verse el personaje de un oso, reconoció que el autor del dibujo podía dibujar el mismo oso pero en otra situación. Por lo que se está reconociendo que el oso es un personaje que tiene un dueño y que su utilización por parte de éste en una posición diferente no constituye transformación, plagio o copia. Es un obra nueva con la que el autor puede hacer lo que quiera. Y donde uno dice oso, dice toro, ardilla o conejo. Todos son personajes que pertenecen a sus creadores ya que nunca los cedieron o vendieron a Kukuxumusu como personajes.
  • Reforzando lo declarado por Bermejo, la perito de los demandantes, Dra. Pilar Bonet, a la pregunta de nuestro abogado Miguel Troncoso de si Tintín en el Tíbet era un plagio o una transformación de Tintín en el País de los Soviets, reconoció que no, dejando claro que la propiedad de los personajes es de Hergé y por lo tanto cualquier obra inédita en la que aparezcan estos personajes no se considerara transformación, plagio o copia, pudiendo hacer los padres de los personajes lo que quieran con ellos.
  • Ricardo Bermejo mintió en el juicio cuando dijo que los dibujos que se hacían con nuestros personajes fuera de Kukuxumusu tenían que tener el visto bueno de la marca. Y miente porque los diferentes gerentes que han pasado durante 25 años por Kukuxumusu dicen que jamás fue así. Además, no aporta prueba alguna porque no la hay.

Dicho todo esto, me gustaría recalcar que esto no es un juicio local, que no es un juicio con fondo mercantil, que no se juzga si Bermejo come caviar y Urmeneta angulas, ni si los trabajadores de Kukuxumusu tienen 30 bocas que alimentar y KatukiSaguyaki 25. La importancia de este proceso radica en que está en juego la libertad de imaginación y creación y los derechos de los autores sobre lo que imaginan y lo que crean. Se pone en duda que la propiedad de los personajes no cedidos o vendidos a una empresa sea de sus autores y se pone de manifiesto el peligro sobre conceptos tan mal definidos en la ley como el de transformación de las obras que, como es nuestro caso, pueden dejar al borde del precipicio al autor y a su obra, atentan contra la integridad de la misma y violan el derecho moral del autor.