El encuentro que celebra el sector petrolero estos días en Houston ha arrojado un panorama esperanzador para los precios del crudo a medio plazo. La Agencia Internacional de la Energía dibujaba este lunes un escenario en el que, dentro de tan sólo tres años, la producción podría ser incapaz de satisfacer una demanda que seguirá aumentando hasta niveles récord durante el próximo lustro.

Esta previsión no fue acogida, sin embargo, con especial entusiasmo por la cotización del petróleo, que se mantiene desde inicios de año estancado en torno a los 55 dólares por barril, incapaz de aproximarse a la cota de los 60 dólares. Sobre el crudo pesa desde hace meses el temor a que cualquier repunte de los precios estimule la actividad de los productores no convencionales (la industria del fracking), compensando el recorte de producción aprobado por los miembros de la OPEP.

Ante esta amenaza, los principales productores de petróleo no parecen dispuestos a bajar la guardia, tras años de intensos ajustes para asumir el brusco descenso de los precios del crudo. Según un reciente informe de Citi, las mayores petroleras del mundo han logrado ir reduciendo los niveles de precios a los que son capaces de ser rentables y «nuestras expectativas son que el nivel de equilibrio (breakeven) puede ser reducido adicionalmente en 2017, hacia los 55-60 dólares para la mayoría de compañías».

Repsol es una de las grandes petroleras más preparadas para soportar unos precios bajos del petróleo

En este mismo informe, Repsol, que este lunes se anotó un ligero 0,14% en bolsa (vea la cotización del valor), aparece como uno de los gigantes del sector con mayor capacidad para adaptarse a unos precios bajos, con el breakeven estimado para 2017 en los 55 dólares. Pero la petrolera española no parece conformarse con esto. El consejero delegado del grupo, Josu Jon Imaz, ha reconocido ante los analistas que la ambición del grupo es rebajar esos niveles hasta los 40 dólares. Hace sólo tres años, los niveles de equilibrio rebasaban de largo el nivel de los 100 dólares.

Estos esfuerzos, en un entorno en que los precios del crudo se mantienen claramente por encima de esos niveles, deberían propiciar un mayor desapalancamiento de Repsol en los próximos doce meses, según resaltan los analistas de Barclays. La compañía ha hecho un importante esfuerzo por reducir sus niveles de deuda, que cayeron más de un 30% en 2016, y confía en recortarla otro 16% en este ejercicio, hasta los 6.800 millones.

Para esta tarea, ha sido esencial la obtención de ahorros por mejora de eficiencia y a la buena marcha del negocio de refino, que ha empezado el año con márgenes superiores a los estimados por la propia compañía.

Estas medidas han recibido en los últimos días el respaldo de la agencia S&P, que ha elevado la perspectiva de su calificación crediticia (actualmente BBB-) al nivel de «estable». Si esta nota fuera elevada a niveles estables de BBB, el valor podría llegar a plantearse abandonar el pago del dividendo en scrip, para volver a remunerar a sus accionistas en efectivo, indican en Barclays.

Tras subir más de un 80% en sólo nueve meses, las acciones de Repsol podrían sumar otro 26% según Barclays

Los esfuerzos de la compañía también han sido premiados por el mercado. Las acciones de Repsol se anotan un 6,5% en 2017 y acumulan ya un alza superior al 80% en sólo nueve meses, lo que le ha llevado a registrar sus niveles más elevados en dos años. Y la remontada podría tener aún mucho recorrido. Así, al menos, lo defienden en Barclays, donde sostienen que la petrolera española debería escalar otro 26%.

Y es que ni siquiera un hipotético hundimiento del petróleo a los 40 dólares parece ser ya un desafío insuperable para Repsol.