Oleada de optimismo en el mercado del petróleo. Tras arduas negociaciones, los países miembros de la OPEP (la Organización de Países Exportadores de Petróleo) han llegado a un acuerdo para restringir la oferta de crudo en el mercado, en alrededor de 1,2 millones de barriles diarios, según diversas agencias. Una noticia que ha impulsado los precios del petróleo por encima del 7%, en la que representa una de sus mejores jornadas desde febrero.

Se trata del primer acuerdo en el seno de la OPEP para recortar la producción petrolera en ocho años. Y aunque la medida había sido anunciada previamente en septiembre, en una reunión en Argelia, el escepticismo se había instalado en los mercados en las últimas jornadas, ante las evidentes discrepancias entre los principales miembros del cártel.

Tras varias jornadas de dudas, la posibilidad de un acuerdo de la OPEP para recortar la oferta impulsa al petróleo un 7%

El barril de Brent, que llegó a cotizar en octubre por encima de los 53 dólares, su máximo anual, tras el principio de acuerdo en Argelia, firmó desde entonces un descalabro superior al 15%, conforme los inversores fueron percibiendo la dificultad para que el pacto llegara a materializarse. Y, de hecho, pese al fuerte avance de este miércoles, el oro negro se mantiene por debajo de aquellos niveles, en el entorno de los 51 dólares.

La negativa de Irán a recortar su producción, después de años de un bloqueo internacional del que trata de restablecerse, parecía un escollo insalvable, dado que Arabia Saudí se mostraba remisa a aceptar un acuerdo si no implicaba una reducción de la oferta de todos los miembros, con las únicas excepciones de Nigeria y Libia. Además, Irak tampoco parecía excesivamente entusiasmado con la idea.

El acuerdo representa un alivio para el mercado del petróleo y reabre las expectativas de recuperación de los precios, estancados entre los 40 y los 50 dólares casi desde el pasado marzo.

La Agencia Internacional de la Energía había advertido de que, sin un recorte de la oferta de crudo, el mercado seguirá sobreabastecido en 2017, por cuarto año consecutivo. Por eso, Kiru Rajasingam, jefe de trading de petróleo de Citi, avisaba de que «un fracaso para alcanzar un acuerdo probablemente significará que el mercado se mantenga bajo presión el próximo año», según Financial Times.

Una remontada con poco recorrido

Pero incluso con el pacto sobre la mesa, las posibilidades de que esto se traduzca en una escalada sostenida del petróleo parecen limitadas. En primer lugar, porque desde el preanuncio del pasado septiembre, la producción de crudo ha seguido aumentando, hasta el punto de que «un recorte ya no podrá aumentar mucho los precios», indica Rajasingam.

Con la reducción de la oferta acordada este miércoles, la producción de crudo de la OPEP se reducirá a 32,5 millones de barriles, el mismo nivel al que se encontraba a inicios de 2016.

Además, aunque la OPEP es la principal organización de productores de petróleo, dos de cada tres barriles de crudo se producen hoy fuera del cártel, lo que limita su capacidad de influir en la oferta global. Por esa razón, este miércoles se anunciaban nuevas conversaciones con países externos a la OPEP, el próximo 9 de diciembre, para invitarles a unirse al pacto. Rusia sería uno de los países abiertos a asumir las condiciones del cártel, según fuentes de la organización.

Los productores de ‘shale oil’ podrían cubrir una caída de la oferta de un millón de barriles en poco más de un mes

Con todo, el principal riesgo radica en la posibilidad de que cualquier recorte de la producción sea suplido por un incremento de la oferta por parte de los productores de esquisto (shale oil) en Estados Unidos, que tienen capacidad para cubrir una caída de la oferta de un millón de barriles en poco más de un mes, según diversos estudios. «En caso de reducir su producción, los países de la OPEP se enfrentan al riesgo de ceder cuota de mercado a los productores de shale oil, lo que sería contraproducente con su estrategia reciente», indica Daniel Lacalle, director de Inversiones de Tressis Gestión.

La lucha contra esta pujante fórmula de extracción de crudo estuvo detrás del inicio de la guerra comercial que condujo a un desplome de los precios superior al 75% entre junio de 2014 y enero de 2016. La intención de los productores convencionales, con Arabia Saudí a la cabeza, era asfixiar a unos operadores cuyos costes operativos eran superiores.

Sin embargo, tras una caída de la producción de shale oil desde sus máximos a inicios de 2015, los niveles parecen haberse estabilizado en los últimos trimestres, evidenciando la adaptación de estos productores a unos precios más reducidos.

«Dado que el precio mínimo de producción en la industria del shale oil es de cerca de 40 dólares por barril, esperamos que la producción en Estados Unidos aumente», señalan en ETF Securities, quienes limitan por ello un potencial repunte de los precios del crudo durante la primera mitad de 2017 a no más de 55 dólares.

El efecto Trump en el crudo

A esto hay que añadir, la desconfianza sobre el cumplimiento de cualquier acuerdo. «Los miembros de la OPEP tienen un pobre historial de cumplimiento de las cuotas y es poco probable que sea diferente en los próximos meses. Hacer trampa en las cuotas es, simplemente, demasiado tentador en el entorno actual de restricciones presupuestarias», considera Norbert Ruecker, responsable de análisis de materias primas en Julius Baer.

«Es casi imposible que alcancen un acuerdo creíble, porque a países como Irán o Irak no les interesa recortar su producción. Y Arabia Saudí ha sido la principal ganadora de la actual guerra de precios, al elevar su cuota de mercado», añade en este sentido Lacalle.

La presidencia de Donald Trump en Estados Unidos es otro de los factores que parecen jugar en contra de las pretensiones de estimular los precios del petróleo. Como observan en ETF Securities, «el presidente electo Trump promete fomentar la independencia energética, lo que implicaría un aumento de la producción».

En la misma línea, en Loomis Sayles prevén que las compañías energéticas estadounidenses recibirán ventajas fiscales bajo la nueva presidencia y se aprobarán proyectos energéticos pendientes de tramitar, lo que favorecería un incremento de la oferta en el país.

Del mismo modo, la apreciación del dólar que muchos expertos pronostican que se derivará de las políticas de Trump -de hecho, la divisa ya ha repuntado más de un 3% desde las elecciones- es otro elemento que pesa sobre las perspectivas del crudo. Al negociarse en dólares, la fortaleza de la moneda estadounidense supone una pérdida de poder adquisitivo de los compradores que operan con otras divisas.

Firmas como BBVA, Itaú y Oxford Economics descartan que el Brent alcance los 60 dólares hasta finales de 2018

Este cúmulo de circunstancias parecen limitar la capacidad de la OPEP para reducir el exceso de oferta que afecta al mercado del crudo. Los expertos aun esperan una paulatina remontada de los precios, pero muy limitada. Según el consenso de analistas de Focus Economics, el precio del barril de Brent no superará los 55 dólares antes de mayo de 2017 y firmas como BBVA, Itaú y Oxford Economics descartan que alcance los 60 antes del último tercio de 2018.

Como apunta Ruecker, «el mercado de petróleo sigue sobreabastecido y el exceso de inventarios apenas se ha reducido». En este escenario, el experto de Julius Baer no descarta que si este miércoles la OPEP logra cerrar algún tipo de acuerdo, los precios del petróleo puedan experimentar algún alza, pero de corto recorrido.

«El del petróleo es un mercado competitivo. Si bien la diplomacia de la OPEP alimenta el sentimiento a corto plazo, será la competitividad en costes del shale oil la que fijará los niveles de precios a más largo plazo», sentencia.