El madinismo se puede acabar convirtiendo en toda una tendencia dentro de este nuevo PSOE que ha nacido de las primarias del domingo. Y va a consistir en un  sentimiento mezcla de honda perplejidad y gran disgusto. Ese sentimiento está siendo compartido por muchos socialistas de los de antes, de los del «plan antiguo» y entre ellos están, además de Eduardo Madina y el hasta ahora portavoz del grupo parlamentario Antonio Hernando, la mayor parte de los barones, que tienen la cuasi certeza de que ya no hay sitio para según quién en las neo estructuras del partido que está a punto de surgir. Lo veremos cuando termine el Congreso federal del 17 y 18 de junio cuando se confirme, si es que se confirma, que en la nueva Ejecutiva no se sentarán ninguno de los 12 secretarios generales de las federaciones que formaron parte de ella hasta el Congreso negro de octubre de 2016. El cambio es de una dimensión importantísima y el mensaje que el recién regresado secretario general no deja lugar a dudas: quienes no le apoyaron, quienes aplaudieron cuando fue forzado a dimitir tras ser derrotado en aquel Congreso, ya no tendrán sitio a la derecha del padre. Porque, además, las relaciones personales, que ya antes no eran buenas entre Pedro Sánchez y la mayor parte de los barones, se han enconado en los últimos ocho meses hasta extremos irrecuperables.

Ese sentimiento está siendo compartido por muchos socialistas de los de antes, de los del «plan antiguo»

Lo malo para ellos es que la mayor parte de esos barones ocupan también la presidencia de sus comunidades autónomas. Es el caso del valenciano Ximo Puig, del extremeño Fernández-Vara,  del castellano-manchego García-Page y, por supuesto, del asturiano Javier Fernández y de la andaluza  Susana Díaz. A ninguno se  le escapa que los congresos regionales que deben convocarse a continuación del federal pueden ser para ellos una senda cargada de peligros porque el gran líder indubitado, que ahora es y va a seguir siendo por mucho tiempo Pedro Sánchez, va a tener la lógica inclinación de promover en las primarias para cada una de esas secretarías generales a gentes próximas a él, a militantes que le hayan acompañado en esta travesía en el desierto y no desde luego a quienes han hecho todo lo posible primero para expulsarle de la cúpula del partido,  después para darle por muerto políticamente y, al  final, para que no consiguiera conquistar el apoyo de la militancia. Y precisamente esos son los barones, alguno de los cuales  anunció durante la campaña que, a la vista del resultado de las primarias, se plantearía su futuro político. Otros no fueron tan crudos pero en este momento todos ellos saben que sus días al frente de su federación están contados.

Las relaciones personales entre Pedro Sánchez y la mayor parte de los barones se han enconado hasta extremos irrecuperables

Como cuenta Cristina De la Hoz, los susanistas  dan por hecho que los partidarios de Pedro Sánchez van a ir «a matar». Prueba de que no se equivocan han sido las declaraciones hechas por Adriana Lastra, sanchista de pro, al día siguiente de las votaciones cuando dijo que los barones que apoyaron a Susana Díaz deberán empezar por pedir perdón a sus militantes porque se ha hecho evidente que no les representan adecuadamente. O hacen eso, dijo, o van a tener que dejar de representarlos. No es posible hablar más claro ni se puede señalar con más contundencia la puerta de salida a todos aquellos que no se sometan pronto y completamente a los nuevos aires y a los nuevos dirigentes.

Sólo hay un pero a esa hipótesis y es que en mayo del 2019 se celebran las elecciones autonómicas y municipales y para entonces el PSOE tiene que estar en condiciones de presentar en cabeza de cartel a hombres y mujeres capaces de ganar esos comicios con holgura, porque Sánchez no puede permitirse ni por lo más remoto volver a cargar, después de todo lo que ha pasado, con otro fracaso electoral. Y ahí cabe la duda de si se va a atrever a lanzar con dos años de plazo a nuevos candidatos a las presidencias autonómicas y a los grandes ayuntamientos o si la prudencia a a a aconsejar mantener las apuestas ya acreditadas como seguras. De en qué lado caiga la moneda dependerá la supervivencia política de más de uno.

Sánchez no puede permitirse volver a cargar, después de todo lo que ha pasado, con otro fracaso electoral

Por lo que se refiere al presente más inmediato, lo que hay que esperar a partir de ahora es un primer tramo de buenas palabras y mejores intenciones. Pero eso durará hasta que la realidad se imponga y las profundísimas discrepancias que todos saben que siguen existiendo entre el  modelo de partido de  Sánchez, sus proyectos políticos y sus estrategias parlamentarias y el modelo, los proyectos y las estrategias de quienes se opusieron a él, choquen en la superficie y se hagan evidentes las hondas grietas que  siguen separando ahora mismo a los dos PSOEs. Y eso es lo que ven Eduardo Madina y quienes, como él, saben que ya no podrán sentirse cómodos en este partido de nuevo cuño. Ya se ve  llegar a lo lejos la nube de melancolía que se dispone a inundar el ánimo de todos los que, ahora perdedores, no se pasen aprisa, aprisa, al bando de los conversos. Pero lo que no puede ser, no puede ser. Y lo que es seguro que no podrá ser es que todo vaya a quedar como estaba hace dos años. Aquí, no nos engañemos, va a haber una limpia de las de reglamento y los más perspicaces ya se están preparando.