En la capilla ardiente del Fiscal General fallecido, algunos de los que firmaban en el libro de condolencias eran los mismos que le llamaban una y otra vez por teléfono para presionarle en la toma de decisiones importantes, los mismos que no vieron con buenos ojos que pidiera prisión sin fianza para Oriol Junqueras, los mismos que le recordaban en ocasiones quién le había escogido para el cargo. José Manuel Maza merecía el cargo de Fiscal General del Estado tras una brillante carrera de magistrado, pero algunos recién llegados a los ministerios por amistad con el presidente o la vicepresidenta, le creían un brazo más del Estado de derecho al servicio del partido. José Manuel Maza también creía que a un Fiscal General había que elegirlo con el consenso de la mayoría de la cámara y no a dedo como se hace en España.

Hoy que ya no está y no llegó ni a un año su cargo, va siendo hora de recuperar su nombre por encima de habladurías interesadas e independentistas insatisfechos. Maza sonrió cuando le dije que en las redes le llamaban Mazinger. Lo hacían con cariño porque al fin y después de muchos años, el Ministerio Fiscal sí era el Ministerio Público, sí representaba a una mayoría de los españoles. Habíamos sido testigos de cómo el referéndum ilegal del 9-N con Artur Mas al frente se había celebrado sin impedimento alguno por parte de Fiscalía y este 1-O no iba a ocurrir lo mismo. Cuando Maza dictaba un Auto contundente contra los secesionistas sabía que era observado por todos, analizada cada palabra y sin embargo lo hacía seguro de que la ley le amparaba. Sólo la ley, muy por encima de las pretensiones del Gobierno.

En un whatsapp reciente, Maza me escribió: ‘El triunfo del independentismo catalán es que se les llame fascistas a Serrat o Marsé mientras aplauden a Otegui’

Su pareja sentimental, la empresaria Marta Raspall Muntañola, con más de siete apellidos catalanes, le hacía conocedor privilegiado de la realidad en Cataluña. Se despedía de él en redes con estas emocionadas palabras: “Hoy mi vida se fue…Grande, muy grande, hasta el final.” Así fue este Fiscal General que a los 40 años tuvo un grave problema de salud, primero un aparente ataque de gota en la pierna, luego en el brazo, dolor en la espalda…Tras unas pruebas médicas descubrieron que solo tenía un riñón operativo, el otro no funcionaba. Hoy sabemos que la infección en su único riñón útil le llevó a una muerte precipitada en menos de 48 horas.

Maza tenía las cosas muy claras. En un mensaje reciente a mi whatsapp me escribió: “Como creo que alguien ha dicho, el triunfo del independentismo catalán es que se les llame fascistas a Serrat o Marsé mientras aplauden a Otegui“. También sin dudarlo y con documentos que lo probaban, creía que en algunos colegios catalanes se adoctrinaba a los niños. Me mandó un folleto en el que se daban instrucciones en las escuelas de cómo enseñar a sus padres a votar el 1-O y en uno de los puntos se leía: “Haz una lista con el nombre de todas las personas que crees que no van a ir a votar”. Y me escribió: “¿A qué te recuerda la confección de listados de los que piensan distinto?”. Así era José Manuel, un hombre apasionado con lo que hacía, se emocionaba mandándome vídeos de las manifestaciones por la unidad de España en Barcelona y se replegaba como él decía “para no meter la pata” cuando en días cruciales del procés le pedía entrevista para algún medio y me las negaba.

Albert Rivera me contó un día que la diferencia entre un nacionalista y un patriota es que el primero cree ser mejor que sus vecinos y que le perjudican (España ens roba), mientras que un patriota se siente orgulloso de su país sin menospreciar a los demás. Pues bien, José Manuel Maza era un patriota, no un nacionalista español, un patriota. Educado y amable en el trato, exquisito en las formas, paciente, amigo de sus amigos, culto y sobre todo una buena persona. Y Maza era un hombre justo, aunque teníamos cierta amistad y le pedía un día y otro entrevistas para televisión me respondía: “Albert, me insisten en que ya he estado dos veces contigo y tengo que respetar turno equilibrado”. Y me dejaba sin argumentos.

Cuando Rajoy decía tras abandonar la capilla ardiente que había sido una persona “recta y justa”, quizá pensaba en que no se había replegado a sus pretensiones casi nunca

Cuando el presidente Rajoy decía tras abandonar la capilla ardiente que había sido una persona “recta y justa”, quizá pensaba en que no se había replegado a sus pretensiones casi nunca. Maza fue independiente en la Fiscalía a pesar del Gobierno. Tampoco el Ejecutivo le dio los medios necesarios para trabajar en condiciones. El propio Fiscal General me confesaba cómo reclamaba a Montoro presupuesto para crear una oficina de comunicación en Fiscalía, tarea que ahora hacían un par de funcionarios, y como le decía una y otra vez que no había dinero para ello.

Me contaba el magnífico abogado José María Fuster Fabra, buen amigo de Maza, que cuando en abril pasado PSOE y Ciudadanos reprobaron al Fiscal Moix y a Maza en el Congreso, un diputado, también jurista e íntimo amigo del Fiscal General se vio obligado a reprobarle por disciplina de partido. Se acercó a Maza a disculparse y éste le respondió: “Tú haz tu trabajo que yo haré el mío”.

DEP.