El empresariado catalán no está contento con cómo ha resultado la «operación independencia» que sus más destacados miembros, y otros muchos de segundo y tercer nivel, han estado apoyando y financiando durante años, convencidos como estaban de que algo bueno se podría sacar de un Madrit presionado hasta el límite por los líderes políticos, del presidente de la Generalitat al último de sus consejeros, apoyados por unas masas convenientemente adoctrinadas con la promesa de una Cataluña independiente, próspera y feliz dentro de la UE.

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