El surgimiento de la frase «Ok, boomer», que podría traducirse (mal) como «vale, viejo gruñón», ilustra la fisura que separa a las generaciones del baby-boom (nacidos entre la posguerra y la década de 1970), los millennials y la generación Z, es decir, los jóvenes nacidos desde los años 80 del pasado siglo. Esta expresión es una muestra de menosprecio hacia una generación acusada de haberse aprovechado de la prosperidad de los «treinta años gloriosos» pero, sobre todo, de ser responsable de una deuda financiera y medioambiental, su legado a las siguientes generaciones.

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