Todos los tertulianos son imprescindibles, salvo los compañeros y amigos, que no lo son. Siempre he pensado que se minusvalora el papel nocivo de los medios de comunicación en la crisis política que vive España, pues se atribuye a estas empresas un papel de meras transmisoras de información, cuando sus titulares tienen un enorme poder desestabilizador. No digamos los argumentos prefabricados de alguna que otra mesa de debate, que tienen sobre la audiencia un efecto similar al de una bomba de racimo.

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