Sorprende la muerte a veces, pues elige a la persona inesperada. Sucedió así el domingo con un exbaloncestista estadounidense, Kobe Bryant, cuyo helicóptero se estrelló en California con fatal resultado para nueve personas. La noticia corrió como la pólvora, entre otras cosas, porque al finado se le tiene como uno de los mejores jugadores de las últimas décadas. Pese a todo, quizá hubo quien se sintió desubicado ante el enorme espacio que dedicaron los medios al suceso.

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