La Eurocopa se prepara para oprimir al País Vasco mandándole legiones de estrellitas y tuercebotas y árbitros y bebedores de cerveza y gente en general. Equipos de fútbol, selecciones enteras, aficionados con bufanda de poeta, autobuses en los que se pasarán la fiambrera, filósofos del once contra once, guardias jurados especialistas en sospechar de los bolsos, policías de paso de cebra, todos entrenados para la represión sistemática de la identidad de los pueblos. Esta Eurocopa tan maliciosamente europea, que ha desperdigado sus sedes por todo el continente con disimulo y planificación, ha elegido entre ellas Bilbao, donde van a jugar España, Suecia, Polonia y algún bárbaro más. Europa no termina de imponerse con ese dinero como griego que usa ni con esa burocracia de sonotone suya que nos acosa, así que va a emplear el fútbol para invadir a los pueblos libres, ésos que ni siquiera tienen la oportunidad de participar con su selección de curas con chapela e hijos de pelotari. En el País Vasco, por supuesto, se han rebelado. Ya ha habido campañas de concienciación sobre el fútbol de sotana y de publicidad de supermercado y ahora comenzarán las manifestaciones, las movilizaciones y puede que las hogueras de balones buenos de marca.

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