«Bien venidos» al mundo los que cumplen años estos próximos días. Porque nos inspiraron.

Miguel Ríos (7 de junio de 1944) cambió nuestro rock en directo. Pasó de vivir unos días en la cárcel de Carabanchel a llenar estadios en los 80 porque un buen día cogió 1.500 pesetas y se fue de «su» Granada a Madrid con lo puesto. Le pagaron el doble de lo que llevaba por su primer disco. Luego vino el Price, el éxito con su versión del Himno a la Alegría, y la gira ‘Rock en el ruedo’. Era «gira», desde luego: tenía que ir dando la vuelta al escenario porque estaba en el centro de las plazas de toros. Vivió en la carretera hasta que Rock n’ Ríos en 1982 dio el golpe de batería definitivo para dar la bienvenida a los hijos del rock and roll que luego vendrían, orgullosos de cantar rock en español.

¡Claro que nos inspira Alaska! Olvido Gara (13 de junio de 1963) durante los 80 fue vivo ejemplo de que era posible ser diferente en una sociedad aún atada a pasado. Y lo ha hecho a golpe de cultura y demostración. Recuerdo cuando en La Clave de Balbín defendió con serenidad la modernidad, justo cuando se esperaban de ella malos modos. Ese ha sido el secreto de esta eterna niña que pidió una guitarra con trece años: saber decir las cosas, y decirlas bien. Su barniz cultural le permitió entrevistar como periodista en los 80 a Fraga, o a Camilo José Cela. Sí, se podía llevar el pelo de colores y amar a Wagner. El punto bruja (¿Avería?) lo tuvo en el 82 cuando aseguró en una revista que su marido sería «flaco, huesudo, blanco de piel y moreno de pelo». Y mira. Su crianza en México, su sangre cubana por parte de madre y ‘el Zurdo’ en el Rastro jugaron su papel decisivo en que conociéramos a esta «moderndiva» madrina de los bomberos de Madrid y de un cocodrilo del zoo. Gracias.

Rozalén (12 de junio de 1986) también inspiró a toda España cantando Girasoles cuando nos estremecimos por lo del niño Gabriel. Su padre, que colgó la sotana por amor, le pidió que la música llegara después de estudiar. Y cayeron las licenciaturas en psicología y musicoterapia que tanto hacen para que sus canciones sean sanadoras.

No puedo dejar atrás una voz inspiradora por su carisma. Mick Hucknall (8 de junio de 1960) es el «Rey del Blues pelirrojo». Creó una banda llamada Simply Red por el color de su pelo, sí, pero también porque es el de su Manchester United querido. Ojo, si digo querido es porque lo quiso comprar. Nunca fue un problema conquistar para este adicto al sexo reconocido que se incrustó un rubí en la dentadura. Catherine Zeta Jones, Helena Christensen y unas 3.000 mujeres más (dato oficial) podrían contar muchos más detalles sobre su boca. Ahora produce un vino siciliano llamado Il Cantante. Suponemos de dónde viene la inspiración.