Se van a cumplir ochenta y cinco años desde el VII y último congreso  de la Komintern, la Internacional Comunista, celebrado en el Palacio de los Nobles en la afueras de Moscú. “Allí los asambleístas revolucionarios tomaron conocimiento de las tácticas del nuevo antifascismo”, según narra Stephen Koch en su El fin de la inocencia (1994): “A partir de ahora, se debía mimar y abrazar a todos los despreciables  socialfacistas -es decir socialistas- y cooperar con ellos”.

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