Muchas veces no por obvias las cosas despiertan en nosotros las reacciones que, de plantearse con contundencia y transparencia, deberían  provocar. Nuestra sociedad es un gran ejemplo de como asumir sin implicarse temas obvios que afectan a nuestra convivencia y no hacer nada. Asumirlos simplemente como un bajo continuo, un ruido sordo, una cantinela forzada a vivir recluida en conversaciones de cena de sábado con amigos, cafés pre o post reunión en la oficina o debates de bar o coche mientras vamos de viaje con familiares o amigos, pero sobre las que no tomamos conciencia, no tomamos un partido claro y, sobre todo, no estamos dispuestos a movilizarnos a tomar acción alguna para corregirlos.

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