Levantarse muy temprano los días de puente te da una sensación de soledad que recuerda vagamente aquellos días de confinamiento «duro» en los que no había un alma en la calle. Se puede ir de Carabanchel a la emisora, en San Sebastián de los Reyes, en menos de media hora, con una M-30 vacía y la A-1 permitiendo el paso sin tener que adelantar a ningún rezagado. Ese tiempo lo dedico normalmente a ordenar pensamientos.

Ayer, un día llamado lunes y de apellido «de Puente de la Constitución», el habitual trayecto se empleó en pensar bien cómo iba a comenzar el programa escuchando a una figura que recuerdo perfectamente qué estaba haciendo cuando me enteré de su muerte, de la que justo se cumplen 32 años. Eso solamente pasa con los más grandes. Estaba también haciendo radio.

Las más de 160 veces en 30 años que se ha emitido ‘Pretty Woman’ en TV son un eco del gran cantante que nos dejó cuando iba a renacer»

En 1936, en un pequeño pueblo del southeast de Estados Unidos, una enfermera y un perforador de pozos petrolíferos tienen un hijo cerca de la cuna del country y le llaman Roy Kelton, de apellido Orbison. Llega la Gran Guerra y su padre se pone al servicio de la patria fabricando aviones contra Hitler hasta que una alerta por poliomielitis manda a esa familia a un pueblito petrolero llamado Wink. No hay mucho entretenimiento para un niño de corta edad allí, así que la guitarra que le cayó al cumplir seis años fue su entretenimiento y pasión hasta aprender a tocar en menos de un año.

La escasa conciencia medioambiental de los años 40 y 50 no hizo sospechar que algo debería estar ocurriendo cuando casi todos los pequeños de aquella familia crecieron con problemas de visión. Se le calza unas gafas al niño, y se pone a la guitarra de nuevo. Ahí comienza la leyenda de unas de las antiparras más importantes de la Historia de la música, con permiso de las más de 500.000 lentes «censadas» de Elton John o las famosas redondas de Lennon. Las de Roy Orbison le seguirán para siempre con su imagen de repeinado trasnochado de los 60.

Lo curioso es que la primera vez que el autor de Pretty Woman llevó esas gafas negras que le acompañaron para siempre desde sus actuaciones junto a The Beatles, no lo hizo por elección propia. Y tampoco era ciego, como muchos piensan todavía. Se había dejado las normales en el avión, y se puso las típicas de sol graduadas que muchos tenemos bailando por el bolso en un estuche. Pues resultó un éxito. Ya no se las quitó hasta que un ataque al corazón repentino en casa de su madre se lo llevó de nuestros oídos con apenas 52 años. Si al lector le impresiona la juventud a la que le pilló la muerte, que sepa que no es lo más extraordinario de cuanto suponía aquella noticia del 6 de diciembre de 1988.

Le han llamado el «Caruso del rock». Dicen que hasta los músicos no podían seguir tocando en alguna grabación al escucharle, y fue una de esas voces que enamoraban precisamente en la radio a válvulas que le vio nacer como artista. Llegó a introducirse en el círculo de Elvis y cuentan que fue a buscar en su primera cita al gran amor de su vida, Claudette, en el Cadillac morado del Rey del rock. Pero el lado turbio del destino se cebó con él en una fecha maldita: el 6 del 6 del 66. La parte trasera de un camión segó la vida de su esposa y comenzó una época de absoluto declive para él, incluyendo la muerte de varios de sus hijos en un incendio. Dicen que sufrió dramas como para llenar varias vidas hasta que el cine, ya en los 80, le devolvió al éxito que nunca mereció perder.

No fue la película protagonizada por Julia Roberts la que le llevaría a volver como el grande que siempre fue. En realidad se trató de algo mucho más sórdido: David Lynch necesitaba un tema con un punto dulce que contrastara con cierta escena violenta de su surrealista ‘Blue Velvet’, y eligió una cantada por este hombre de voz singular. Roy se negó a cederle los derechos, pero el creador de ‘Twin Peaks’ la usó igualmente. Y menos mal. A partir de ahí se produjo uno de los «resurgir» truncados más estrepitosos de la Historia del rock. Murió planeando una gira mundial tras haber vuelto al número uno en todo el planeta.

Las más de 160 veces en 30 años (dato cierto) que se ha emitido ‘Pretty Woman’ en televisión son solamente un eco de la voz de ese músico y gran cantante que nos dejó justo cuando iba a renacer.

No puedo dejar de pensar que un año después de aprender a tocar la guitarra y con apenas ocho años comenzó a cantar en la emisora de su pueblo. No lo debía haber hecho muy mal cuando poco después acabó siendo él mismo el presentador. Sí, en la radio. Justo donde estaba yo cuando me enteré de que nos había dejado, o ayer mismo cuando me puse frente al micro para decir «tal día como ayer en 1988 nos dejó el gran Roy Orbison».