Artur Mas, uno de los principales responsables de que la situación de Cataluña haya derivado en la parálisis que provocan el fracaso y la frustración, introdujo el concepto «astucia» para definir el arma infalible en la relación de su partido, entonces en el gobierno de la Generalitat, y el gobierno de España. La astucia le impulsó en 2015 a adelantar unas elecciones que llevarían a CiU a pegarse un castañazo de los que hacen época; fue la astucia la que le inspiró para acercarse a los independentistas, con lo que propició el hundimiento de su partido y la ascensión al poder de un personaje tan nefasto como Carles Puigdemont,… En fin, no es extraño que en la entrevista que concedió a La Vanguardia el pasado 27 de diciembre confesara: «Nada salió como esperaba».

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