Junqueras por lo visto tiene un estigma, un estigma como de santo con escoba llagado, y eso es algo que no se le puede dejar ahí, estigmatizándolo, torturándolo, abriéndole las carnes como con la cera caliente del Espíritu Santo o de la democracia. Dijo Ábalos que si dejáramos siempre ese estigma de preso en los presos, al menos los presos de «motivación política», no habrían sido posibles ni la Constitución ni Nelson Mandela. Parece que al considerar los presos de la dictadura o del apartheid Ábalos se ha quedado con lo de «presos» en vez de quedarse con «dictadura» o «apartheid«. La comparación relevante no es la de Junqueras preso por «motivaciones políticas», porque de eso mismo tenían igual Mandela, Espartaco, Barrionuevo, Otegi, Nixon o Mussolini. La comparación relevante es la de España como dictadura o apartheid. Más relevante, aún, porque la hace un ministro del Gobierno que argumenta exactamente como esos indepes con aureola de San Martín de Porres.

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