Días de fiesta como los que por fin podemos disfrutar, con el fantasma de la pandemia cada vez más diluido, son propicios para abordar los asuntos políticos que nos ocupan durante todo el resto del año con un enfoque diferente. Hoy pretendo hablaros del poder de la imagen personal, del aspecto, de la ‘fachada’, por qué no decirlo así, para la vida, para la empresa… y también para el ejercicio de la política.

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