Cualquiera que sea del PSOE de Castilla-La Mancha tendrá que estar de acuerdo con las declaraciones de  Emiliano García-Page el domingo en el diario El Mundo. Y eso es así porque si hay una población conservadora de las tradiciones y de la naturaleza de los votos  en su dimensión más pegada al terreno, ésos son los votantes castellano-manchegos.

Lo que está haciendo Emiliano García-Page es intentar desde ahora mismo no perder las elecciones autonómicas que se van a celebrar en mayo, lo cual puede pasar si el actual presidente de esa comunidad autónoma no dice lo que están pensando la inmensa mayoría de sus votantes. 

A los castellano-manchegos no les hace ninguna gracia que el Gobierno de su país se construya, como se está construyendo desde el comienzo de su andadura, con el apoyo de Podemos, que en la comunidad ha ido perdiendo apoyos como está ocurriendo en casi todos los lugares de España, y que García Page pudo reabsorber en las últimas elecciones autonómicas: si en los comicios de 2015, Podemos tuvo tres representantes, en las de 2019 ya no tuvo ninguno. Y ahora mismo está en caída libre. 

Pero no es el único socio de este Gobierno porque también se apoya en los de ERC y en Bildu. Y eso es lo que no tolera el votante del PSOE en esa región. 

Por esa razón García Page se pone la venda antes de que la herida le llegue en forma de derrota electoral. Y tiene todo el sentido que lo diga en una entrevista porque lo que pueda decir en un acto con los barones el sábado en Zaragoza, se lo va a llevar el viento, como así ha sido.

De hecho, el relato que han hecho los miembros de su equipo sobre lo sucedido este sábado y que recoge hoy aquí Cristina de la Hoz se compadece bien con el planteamiento de que todo lo que sirva al presidente del Gobierno es bienvenido al margen de que sea útil para los presidentes autonómicos que se tienen que jugar los votos en el mes de mayo.

El relato que hacen los asesores de Garcia-Page es tan descarnado que no hace falta imaginarlo porque se representa solo: Desmienten que fuera una reunión de trabajo «Es mentira. Nos llevaron, nos separaron en grupos de cinco o seis para ver unas supuestas resoluciones de las que nos enteramos en ese mismo momento y por no haber en las carpetas no había ni folios para apuntar. Y luego todos juntos (barones autonómicos y secretarios territoriales) no tuvieron ni veinte minutos para hablar. Imagina cuánto duró cada turno de palabra».

Ya está descrito. Con eso tumban de un golpe una reunión que estaba pensada a mayor gloria del presidente y que no ha tenido en cuenta las preocupaciones de varios de los presidentes autonómicos que se la juegan en las próximas elecciones. Y lo peor es la conclusión a la que llegan sus asesores: «A lo que nos llevaron fue a un mitin a aplaudir».

Pero Page explica que lo que dijo a Juanma Lamet en El Mundo ya lo había dicho una cuantas veces y, sobre todo, que se lo había dicho «a quien se lo tenía que decir», es decir a Pedro Sánchez.

Este Gobierno no es bien valorado en esa región. Y al votante del PSOE, que puede perfectamente pasarse a votar al PP si su presidente no anda listo y no hace declaraciones como las que ha hecho este domingo en El Mundo, no le van a engañar diciendo que los de Bildu están en la dirección del Estado, como dijo Pablo Iglesias en el año 2020 cuando aún era vicepresidente del Gobierno porque no se chupa un dedo. 

Es muy consciente de que los homenajes a los etarras que se siguen produciendo en el País Vasco tienen la aprobación de los dirigente de Bildu

Y es muy consciente de que los homenajes a los etarras que se siguen produciendo en el País Vasco -el último este fin de semana a uno que había asesinado a dos personas- tienen la aprobación de los dirigentes de Bildu, el mismo partido que apoya al Gobierno.

También es consciente de que los indultos a los autores del golpe contra la Constitución que supusieron los sucesos de 2017 en Cataluña rompieron con la tradición de los indultos porque tuvieron un marcado carácter político. Por lo tanto, García-Page no está diciendo nada que no piense la mayoría de sus votantes.

Del mismo modo que no está a favor de que se maltrate a los animales pero sí lo está a favor de que se regule aparte con una enmienda del PSOE la caza que, como dice él mismo, “ni se imaginan la cantidad de gente humilde que caza”. Es evidente que está hablándole a su gente.

Y tiene sentido que haga una crítica a las acusaciones de los asesores de imagen de Sánchez que le han convencido de que se puede llamar “insolvente” a un señor que ha ganado cuatro mayorías absolutas y donde el PSOE ha quedado como tercera fuerza, por detrás del BNG.

Defiende lo que defendería cualquier ciudadano situado en el centro político, dentro de la izquierda, que es donde está Garcia-Page: pactos de Estado en los grandes temas del país con el otro partido que puede gobernar España.

Y así sucesivamente, toda la entrevista está para impedir que el PP le arrebate todos estos razonamientos y el resultado sea una derrota en las urnas. De hecho, según los sondeos, Castilla-La Mancha es uno de los territorios donde el PP cree que puede ganar.

Por eso no tiene el menor sentido que en el seno del PSOE se le reprochen estas declaraciones, que no tienen más fundamento que embutirse de lo que él sabe que opinan sus electores.

Según qué cosas, el votante del PSOE castellano-manchego es muy conservador

Y sabe también que con la misma facilidad con que han depositado su voto en las listas que él encabeza, pueden darle la mayoría al candidato del PP a poco que se descuide.

Este Gobierno tendrá muchos adeptos pero es seguro que no están en Castilla-La Mancha y no tanto por las medidas de protección que están adoptando sino por el tipo de socios que le acompañan a lo largo de la legislatura.

Digámoslo a capón: en según qué cosas, el votante del PSOE castellano- manchego es muy conservador. Por eso su presidente intenta confundirse con su electorado, con el que sin duda coincide en todos estos puntos. No tiene ningún sentido por eso que le hagan ningún tipo de reproche a García Page.

El problema es ya que su gente, y probablemente él también, se está hartando de que se envíe el mensaje de que «van a por todas» y al final no vayan más que a por las necesidades de Pedro Sánchez. Y aunque él diga que no, el tono de su intervención de hoy ha subido varios enteros.

Porque con toda seguridad, en caso de derrota, le será reclamada la responsabilidad correspondiente.