Estamos de lleno metidos en las fiestas navideñas y frente a tantos conflictos políticos que inundan las primeras páginas de los informativos, hoy he preferido escribir sobre el que, estoy seguro, sería el regalo más maravilloso para una Navidad feliz: aprender a explotar nuestro talento, a conocerlo y desarrollarlo. Aunque os cueste creerlo, todos tenemos talento. Absolutamente todos. Sólo tenemos que desenterrarlo de las profundidades de nuestro ser. 

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