Lo de Santiago Abascal no tiene nombre. O sí que lo tiene: o es una burrada propia de un ignorante de lo que dice o lo dice muy conscientemente para empujar al ofendido a revolverse contra sus palabras y exigir a su socio mayoritario -hay que recordar que el PP tiene acuerdos con Valencia, Extremadura, Castilla y León, Murcia y en 23 ciudades de más de 50.000 habitantes- que rompa de inmediato con el partido de ultraderecha.

PUBLICIDAD

Eso no sucederá pero la situación se enquista cada vez más porque Vox es un partido en recesión, y por eso actúa como si fuera un partido gamberro. Exactamente como Podemos en sus peores tiempos, que son los de ahora.

Es una evidencia que Santiago Abascal a quien ayuda una y otra y otra vez es a Pedro Sánchez, cada vez que abre la boca es para echarle una mano como cuando dijo en plena campaña electoral que si ganaba él o los suyos Cataluña iba a padecer un artículo 155 prolongado y "no como el 155 de Mariano Rajoy que fue de chiste".

"Nosotros no vacilaremos, en el 2017 parece que los abogados del Estado no habían visto al temario de las oposiciones sobre que pasaba cuando había un golpe de estado, y se acordó un 155 que era un chiste", añadió. La "gracia" le costó al PP un puñado enorme de votos en Cataluña y a Vox le privó de 19 escaños repartidos en todas las provincias en que se presentaba, que era en todas. Con lo cual pasó de 52 escaños a 33 que son los que tiene ahora.

España quiere un presidente serio y un presidente serio no puede ir de la mano de un fantoche

Lo que es evidente es que con Vox en la chepa el PP no tiene nada que hacer porque es muy fácil para el socialismo imperante en nuestro país hacer un tándem e integrar al centro derecha con la ultraderecha sin solución de continuidad. Porque tiene motivos para hacerlo. Siempre dijimos que era un error meter a Vox en los gobiernos autonómicos y el tiempo nos está dando la razón.

Porque con este presidente no se puede hacer nada más que hundir en la miseria el afán de tantos y tantos hombres y mujeres que quieren lo mejor para su país pero sin charlatanes de feria, que quieren una persona seria, que no les engañe, que no les mienta, que no acuda a Ginebra a decidir el futuro de España con un prófugo de la Justicia y lo cuente como si fuera una gracia diciendo que "lo que pasa es que hay uno de ellos que no vive en España".

Un presidente que a las mentiras no les llame "cambios de opinión". Un presidente que no se ría de nosotros cada vez que acude a una entrevista porque ahora tiene miedo de que se le levante el personal en vista de los sondeos que dan una mayoría aplastante en contra de la medida.

En definitiva, un presidente serio. Y un presidente serio no puede ir de la mano de un fantoche.

Así que la próxima tarea de estos cuatro años que le quedan para hacer oposición, más le vale quitarse de encima, sea como sea, que yo no estoy en los entresijos del Partido Popular pero, sea como sea, tendrá que librarse de esos sujetos que no hacen más que lastrar las opciones de victoria del PP.

En eso están muy de acuerdo con Pedro Sánchez, a quien le viene muy bien esa alianza porque es ese modo tendremos Sánchez u otro igual para los restos.

PUBLICIDAD