Con la crisis de 2008 se inventaron a sor Lucía. Fue el enésimo monstruito importado desde Cataluña en aquellos años. Mientras los economistas anunciaban la necesidad de recortar partidas presupuestarias para aminorar el déficit, la monja coincidía en las tertulias con Juan Carlos Monedero y estaban de acuerdo, prueba de que el conflicto histórico entre los opresores y los oprimidos había situado a la parte llana de la Iglesia del lado de los débiles, lo que alteraba el dogma marxista, pero ayudaba en aquel entonces. A un lado, se mostraba a Monedero, a sor Lucía y a Jesús Cintora. Al otro, a los Obispos, a 13TV y al PP.
La técnica se ha aplicado desde entonces en multitud de ocasiones, con una última manifestación muy meritoria: la de Feli Velázquez, surgida de rincones similares a otras criaturas, como Alberto Garzón, y elevada a la categoría de estrella por Javier Ruiz.
Analicemos la situación: con motivo del inicio del año parlamentario, el Gobierno volvió a ofrecer una lección magistral de filibusterismo al empaquetar diferentes medidas legislativas en un decreto ómnibus. La medida decayó en la votación en el Congreso y, como incluía la revalorización de las pensiones y diferentes medidas sociales, como la que dificulta los desahucios a población vulnerable, ha sido utilizada por la izquierda como munición.
Lo más probable es que suceda como en 2025, cuando, tras ser tumbada una medida similar, se presentó una iniciativa por la que se revalorizaron las pensiones. Sobre este asunto no hay debate posible. Los principales partidos no quieren exponerse a tocar el poder adquisitivo de los jubilados. Así que lo que va a suceder está escrito, aunque todavía no haya sucedido.
Técnica depurada
Pese a todo, existe una diferencia sustancial entre 2025 y 2026. El año pasado, los sindicatos convocaron movilizaciones para oponerse a la derecha -- que dijo 'no' a la propuesta ómnibus -- y atrajeron a cuatro gatos. Había más palomas que manifestantes con banderines de UGT y CCOO en la Plaza de Jacinto Benavente madrileña, a pocos metros de la Puerta del Sol. El propio Pepe Álvarez reconoció que lo hicieron muy mal.
Este año han perfeccionado la técnica. El viernes a media mañana, enviaron a un grupo de manifestantes a la sede del PP durante la emisión del programa de Javier Ruiz. Lamentaban la poca sensibilidad social de la derecha y de la ultraderecha y advertían del riesgo del cambio de Gobierno. Un día antes, el Sindicato de Inquilinas había convocado movilizaciones para intentar 'cambiar las cosas'. Entre sus ideólogos hay personas que niegan que la ley de la oferta y la demanda impere sobre este mercado, pero digamos que tienen esperanza en que si se aplican sus recetas -- contra los propietarios particulares -- la situación mejore.
Mientras los chalecos amarillos vociferaban en la calle y el reportero de Mañaneros 360 les ponía el micrófono delante, en el plató de Ruiz estaba Feli Velázquez, el nuevo símbolo, la Sarah Santaolalla de los pensionistas, la nueva Juana de Arco patria, quien el otro día acudió al Congreso de los Diputados para despotricar desde la tribuna contra la derecha por su rechazo al decreto ómnibus.
Pensionista y activista
El objetivo es el de siempre. Evidente y burdo. Tanto, que uno se siente mal describiendo algo que resulta tan tópico. Aquí se busca que el televidente con paga de mileurista sienta empatía por la "pensionista y activista" y se sensibilice contra la derecha insolidaria, que aspira a que le resten de la paga de febrero lo que le sumaron en enero.
Tiene todo el derecho la izquierda en sacarse de la chistera a Feli, quien ocupó un cargo orgánico en el Partido Comunista de España -- secretaria de Movimientos Sociales -- y quien responde a sus intereses. Pero quizás deba esperarse algo más de un programa de RTVE que cuesta 9,5 millones de euros (enero-noviembre) y que a lo mejor debería reflexionar sobre la treta parlamentaria del Ejecutivo y sobre su objetivo, más allá de en cuestiones que son su responsabilidad directa, como la inflación.
Lo que sucede es que, en ese caso, cumpliría la función que tiene asignada, y no la que pretenden quienes la controlan e impulsan monigotes como el de Feli, cuyo partido, por cierto, pertenece a Sumar. Sea como sea, hay que reconocer al aventurero de Moncloa y a sus aliados que este año han depurado la técnica, con respecto a 2025, cuando UGT y CCOO fueron objeto de burla. Este año, se han inventado a Feli.
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