Las elecciones en Castilla y León le han salido bien a Pedro Sánchez. Empatar ya se hubiera considerado un éxito en Ferraz, comparando ese resultado con el de Extremadura y Aragón. Pero el PSOE ha conseguido subir dos escaños en relación a los comicios de 2022. ¿Ha sido por el No a la guerra? Probablemente esa movilización extra le haya ayudado, pero la clave de la subida ha sido la desaparición en las Cortes castellanoleonesas de los partidos a su izquierda: Podemos y Sumar (que se ha presentado con IU y los Verdes). Entre las dos candidaturas no han logrado ni la mitad de los votos que hace cuatro años.

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El No a la guerra y la fagocitación de Podemos y Sumar son dos caras de la misma moneda. El crecimiento del PSOE le viene por su izquierda, lo que tendrá consecuencias a la hora de diseñar las políticas del gobierno.

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Mientras que Sumar se hundía, Yolanda Díaz -ministra de Trabajo, vicepresidente y ex líder del movimiento- se marchaba a Los Ángeles para ver la ceremonia de los Oscar. Todo un símbolo para esta pijo izquierda que se ha olvidado de pelear en el barro para conseguir votos y que se ha dedicado a vivir bien a costa de los votos que tenían. Cada vez menos, por cierto.

En Ferraz y en Moncloa, por contra, estarán felices porque creen que, ahora sí, han conseguido cambiar la tendencia de sonados fracasos que venían cosechando desde hace tiempo. Otro que estará feliz es Rodríguez Zapatero, que se ha sumado con entusiasmo a una campaña que a él le ha hecho recordar aquellos momentos de 2003 y 2004 que le llevaron a la Moncloa -contra pronóstico- bajo la consigna del No a la guerra y tras el atentado del 11-M.

Pero ¡ojo!. El que ha ganado las elecciones en Castilla y León ha sido el PP, que ha conseguido dos procuradores más que hace cuatro años. Es decir, que Mañueco ha crecido más que Guardiola en Extremadura y Azcón en Aragón. A pesar de la subida del PSOE, el PP sigue manteniendo una ventaja de tres escaños y consigue 55.000 votos más que los socialistas.

El buen resultado del PP obliga a Vox a negociar con un poco de humildad

El partido que no habrá tenido una buena noche es Vox. ¡Y eso que ha ganado un escaño! El problema ha sido que las expectativas eran muy altas, impulsadas por unas encuestas que le daban incluso 18 procuradores y más del 20% de los votos. ¿Qué ha pasado? La campaña de Abascal ha sido buena, ha llenado las plazas, ha provocado entusiasmo entre los jóvenes. Pero hay dos elementos que le han perjudicado: en primer lugar, su empecinamiento en no pactar con el PP; en segundo lugar, las pugnas internas han desgastado la imagen de su partido.

Ahora Abascal se tendrá que sentar a negociar los pactos en Extremadura, Aragón y Castilla y León, y lo tendrá que hacer con un poco de humildad, porque los votantes de derecha lo que le han vuelto a decir es que el partido que prefieren para gobernar es el PP. Vox sigue siendo un partido gregario, fuerte, pero sin opciones de gobierno.

Los dos grandes partidos salen fortalecidos, y el único partido localista que mantiene su fuerza es UPL.

PP y PSOE juntos suman 66 escaños y más del 61% de los votos. Pero, por otro lado, el bloque de la derecha suma 47 escaños y más del 55% de los votos. Esa también es otra lectura de unas elecciones que no han significado cambios sustanciales, pero que han dejado en mal lugar a algunas empresas demoscópicas.