¿Cuánto dinero está haciendo ganar 'Malas Lenguas' al reportero de EDATV?

El 2 de junio de 1997 el locutor de Radio Nacional de España Alejo García dedicó 10 minutos de su programa Buenos Días a atacar verbalmente al periodista Ángel Sánchez, de El Periódico de Catalunya, por artículo un burlón que este había publicado contra él. El resultado fue que la dirección de RNE abrió un expediente grave al histórico locutor por considerar que, para ese tipo de polémicas, podía haber recurrido a mandar una carta de réplica El Periódico y otro medio, pero no usando un espacio público.

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Que insignificante quedan esos 10 minutos de Alejo García si consideramos que, en el mes de abril de 2026, el programa Malas Lenguas de TVE ha dedicado más de 100 minutos de su programación a hablar de Vito Quiles, creador de contenido en X, donde se dedica a subir vídeos de sí mismo incordiando a figuras políticas de la izquierda con el objetivo de ganarse la atención de internautas, un objetivo en la que la televisión pública parece estar dispuesto a proporcionarle un escaparate como ninguna cadena privada le ha otorgado.

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Más de 100 minutos, casi dos horas de la televisión de todos los españoles, dedicados a un mismo asunto, otorgándole muchos días un tiempo similar al que en ese mismo programa se ha dedicado a figuras como Aldama, Rajoy, Trump o el Rey emérito, hablando de Quiles como el gran “villano”, sin que, lógicamente, se incluya su versión en el espacio.

El modus operandi es claro: Cintora introduce alguna novedad sobre algún proceso o pleito del polemista de X; después aparece un vídeo-cebo con locución dramática, estilo tomatero, que en muchas ocasiones es casi idéntico al emitido sobre el mismo Quiles el día anterior (reciclan mucho material); y, por último, pide a sus tertulianos, ya sea en mesa o en conexión, que comenten el tema para descalificar al 'agitador'.

Entre los puntos de Vito Quiles “analizados” por los tertulianos este mes ha estado discutir si es periodista o no, si es más o menos cobarde, si está siendo promocionado por las televisiones privadas para vengarse de la audiencia de TVE o incluso si era o no recomendable airear su orientación sexual, mientras se mostraba en pantalla un tuit que hacía referencia a “los hombres” con los que se enrollaba. Una analista llegó a comentar que "el problema son los que se enrollan con Vito, y hay que tener estómago", sin que el agudo “análisis” causara ninguna reacción del moderador.

Lo que más necesita alguien como Vito Quiles para mantenerse a flote es precisamente esa atención mediática que le proporciona RTVE

En algunos casos, asombra la paciencia de periodistas con tanto nivel y trayectoria como Fernando Garea, con información de primera mano del Consejo de Ministros o de los tejemanejes parlamentarios o de la Audiencia Nacional, que tengan que ponerse a valorar las demandas del chico del micrófono y el móvil por ser tertulianos del programa de las tardes de TVE.

Comprobar cómo ahora Ernesto Ekaizer, que antaño hacía temblar a Mario Conde o a Javier de la Rosa desvelando balances ocultos, se dedica a comentar en TVE cosas como “Vito Quiles se ha cagado en los pantalones”, ante las risas de Cintora, no reconforta demasiado.

Es evidente que un programa del estilo que pretende ser Malas Lenguas precisa un “villano”. Los productores de televisión Adrián Madrid y Óscar Cornejo, que en algún momento tuvieron que ver con la creación del programa, ya comprobaron, cuando dirigían Sálvame en Mediaset, lo útil que era tener un “villano” o “villana”, ya fuera María José Campanario, Jesulín de Ubrique o Antonio David, según la etapa, para cubrir un fragmento diario del programa cargando contra ellos y así afianzar la audiencia.

Desde que José Pablo López regresó por todo lo alto a TVE, con Sergio Calderón como director, proveniente de La Osa Producciones —una de las productoras iniciales del espacio (hay malpensados que piensan que lo de O.S.A. es por Óscar Cornejo, Adrián Madrid y Sergio Calderón)—, era presumible que ese modelo iba a trasladarse a la televisión pública.

Cuando Malas Lenguas anunció que iba a centrarse en la lucha contra los bulos, los más optimistas pensaron que quería imitar al programa 678, de Diego Gvirtz, de la televisión pública argentina en la etapa de los Kirchner. Aquel era un programa gubernamental al servicio del poder que convertía en “villanos” a los medios anti-Kirchneristas. Pero, al menos, iba contra peces gordos: los CEOs del Grupo Clarín, con Magnetto a la cabeza, o La Nación.

Fue ingenuo pensar que Cintora se iba a atrever a hacer algo parecido y queMalas Lenguas iba a convertir en sus “villanos” a los grandes popes mediáticos de España —los Bardají, los Salem, los Barriocanal o los Oughourlian—. Pero quizá, al menos, se pensó que se centraría en figuras intermedias del sector mediático: Ferreras, Carlos Herrera, Alsina, Ana Rosa, Vallés, Iker Jiménez, Pablo Motos, etc.

Pero no. En Malas Lenguas han mencionado a algunos, pero no los han convertido en sus villanos prioritarios. Al final, parece que el “gran villano” que ha escogido Cintora para el programa es Vito Quiles, de 26 años, que ni dirige un programa de radio, ni un periódico ni un espacio en televisión. No deja de ser un mero creador de vídeos cuyos numeritos le van a llevar, presumiblemente, a visitar en breve a los señores de negro, donde se determinarán las responsabilidades que pueda haber contraído en varios de ellos.

En otros tiempos, cuando polemistas mediáticos del sector privado —desde García a Losantos, desde Pedro Jota a El Intermedio— buscaban “villanos” para afianzar audiencia, solían escoger figuras de otro perfil (Polanco, Pablo Iglesias, Florentino Pérez, Vasile…). Cintora, desde un espacio público, ha escogido a este. Además, el presentador de Malas Lenguas tiene su propio canal de YouTube, que podría usar para polemizar todo lo que quiera con Quiles sin tener que regalarle minutos en la televisión pública.

Una gran promoción para Quiles

Quien más motivos tiene para estar eufórico por la promoción diaria que hace la televisión pública de él es el propio Quiles. Tiene una cuenta verificada de X donde acumula más de 552.000 seguidores, con la verificación de lazo azul (X Premium). A diferencia de muchos comunicadores tradicionales, Quiles vive fundamentalmente de su actividad en redes: altas interacciones, viralidad y las herramientas de monetización de la plataforma. Los tertulianos de Cintora insisten para atacarle en las subvenciones de Gobiernos del PP a EDATV, aunque hace tiempo que Quiles ya no está en esa plantilla (Javier Negre lo califica como 'colaborador externo', en un acuerdo que parece ser, básicamente que le EDATV le acredita para entrar al congreso para poder generar piezas a cambio de que ponga en estos su logo), la principal fuente de financiación de Quiles hace tiempo que tiene bastante más que ver con la viralización de sus vídeos en redes que de lo que pueda pillar Negre de subvenciones. Con la verificación azul, cumple los requisitos básicos para el programa Creator Revenue Sharing de X, que permite a los creadores ganar una parte de los ingresos publicitarios generados por los anuncios que aparecen en las respuestas a sus publicaciones (principalmente de usuarios verificados).

La mención diaria desde un medio público como TVE genera clics, menciones, retuits y visitas a su perfil de X. Esto incrementa sus impresiones orgánicas, fortalece su rendimiento en el algoritmo de la plataforma y, en última instancia, puede traducirse en mayores ingresos por interacciones. Tanto si el tratamiento es elogioso como si es altamente crítico, el efecto neto es el mismo: más gente conoce su cuenta, interactúa con él y consolida su posición como figura polarizadora. Quiles no depende de una estructura mediática tradicional; su modelo de negocio se basa precisamente en esa dinámica de atención, donde la controversia se convierte en capital. Convertir en una “estrella” mediática a alguien que, en teoría, ocuparía un perfil menor en el campo social y mediático, sacándolo todos los días en la televisión pública, es un favor impagable.

Aunque las cifras exactas varían según el engagement y la calidad de la audiencia, influyen decisivamente las impresiones y aquellas que generan debate y viralidad. Si cada vez que sacan sus vídeos en TVE provocan que espectadores hagan clic, le escriban —aunque sea para descalificarle— o difundan su contenido con la intención de “denunciarlo”, el resultado es que aumentan su difusión y, por tanto, sus ganancias. En un escenario modesto podrían rondar los 4.000 euros al mes, si su porcentaje de audiencia Premium es normal, y podrían llegar a 15.000 euros mensuales si logra un buen volumen de respuestas. Algo que Quiles puede agradecer, en parte, al equipo de Cintora.

Quiles opera en un entorno (X) donde la verificación azul y el sistema de revenue sharing premian el engagement generado por la polémica. Más allá de valoraciones sobre la calidad de su trabajo o el sesgo del programa, los datos apuntan a que la estrategia de atención sostenida puede estar teniendo el efecto contrario al pretendido: fortalecer económicamente y en audiencia a quien se pretende cuestionar. Lo que más necesita alguien como Vito Quiles para mantenerse a flote es precisamente esa atención mediática que le proporciona la cadena pública que dirige José Pablo López.

El político de Más Madrid, Emilio Delgado, uno de los tertulianos que habló con más sensatez cuando desde Malas Lenguas le pidieron posicionarse sobre Vito Quiles, se limitó a comentar que a él no le interesaba hablar de dicha persona, sino, en todo caso, de quienes le financian. Quizá convendría que los responsables del programa reflexionaran sobre ello y consideraran si los responsables de TVE ya pueden incluirse en ese grupo. Inevitable recordar el célebre episodio de Los Simpson de “A los monstruos no mirar”.