Es mentira que los cubanos no puedan votar. A pesar de vivir en una dictadura, pueden hacerlo, al igual que durante el franquismo votaron los españoles: ya fuera para elegir miembros de la Asamblea Nacional en el caso de la isla o las Cortes en el de España; o para participar en el referéndum de la Ley Orgánica del Estado de 1966, con Franco, o el de la nueva Constitución cubana de 2019. El asunto de fondo no está en si se vota o no, sino en las garantías que existen para que el voto sea libre y, sobre todo, en el derecho de los candidatos a presentarse en condiciones de igualdad, sin ser seleccionados exclusivamente por el Movimiento Nacional en un caso o por el Partido Comunista en el otro. El truco está ahí. Como no cualquiera puede ser candidato, más que una elección es una selección. O como decía una valla publicitaria a la entrada de La Habana en vísperas de las elecciones municipales de 2005, “Nominar, un derecho de todo cubano”.
Pero sí que hay cubanos que pueden votar con garantías, aunque no por ser cubanos, sino por ser también españoles. Con 167.258 "electores no residentes", Cuba tiene la segunda "diáspora electoral" española más grande de América Latina, solo por detrás de Argentina, con 460.350. Las cifras se explican porque ambos países fueron destinos de la emigración económica y por la llamada 'Ley de nietos', una disposición de la Ley de Memoria Democrática que, como forma de reparación, reconoce el derecho a la nacionalidad a los descendientes de quienes se exiliaron por razones políticas, ideológicas, de creencia, orientación o identidad sexual. Los efectos de esta ley en la incorporación de los beneficiarios al censo electoral de España están en suspenso debido a recursos judiciales que cuestionan, sobre todo, que el reglamento de aplicación no comprobara las condiciones exigidas por la norma y se extralimitara hasta modificar de facto una ley de rango superior.
Para muchos, el aumento del censo y la potencial incorporación de unos dos millones y medio de nuevos españoles ocultan una estrategia del Gobierno para ganar votantes. Los críticos asumen que estos serían favorables al partido gobernante como agradecimiento por sus políticas hacia los descendientes de emigrantes y exiliados. Pero la explicación nunca es realmente tan simple. Entre otras cosas, hay grupos numerosos, como el de los cubanos, de cuyas preferencias políticas no sabemos casi nada. Quienes creen que detrás hay trampa recuerdan que en las elecciones andaluzas y de Castilla y León ganó el PSOE en el voto de ultramar, a pesar de que el PP se había impuesto entre los residentes en España.
El comportamiento del voto en el extranjero es complejo. La mayoría de los países latinoamericanos permite que voten sus ciudadanos residentes fuera y algunos, como Ecuador, tienen incluso una circunscripción especial para que elijan diputados que los representen. Más allá del debate normativo sobre los derechos políticos de los nacionales que no viven en su país de origen, durante mucho tiempo se prestó poca atención a este procedimiento debido a la baja participación de los votantes convocados, explicada por lo que se llama "costes de participación", es decir, el esfuerzo necesario para depositar el voto. Algo que puede ser muy elevado si un "votante no residente" vive, por ejemplo, en Tarancueña, un pueblo del sur de Soria, y tiene que ir hasta la Embajada en Madrid solo para votar.
Ahora bien, que la participación sea baja no significa que el voto exterior sea irrelevante. Al contrario, en función de otros elementos, es una votación que puede ser determinante, como lo demostraron las elecciones presidenciales peruanas de 2026. En la segunda vuelta, Keiko Fujimori perdió dentro del territorio peruano frente al candidato de izquierda Roberto Sánchez, que obtuvo una ventaja cercana a los 32.000 votos. Sin embargo, la situación cambió cuando se abrieron las urnas que venían del extranjero. Solo participó el 27 % de los cerca de 1,2 millones de inscritos fuera del país, pero el 63,2 % de quienes votaron lo hizo por Fujimori. Ese apoyo permitió que la candidata de Fuerza Popular remontara y ganara la Presidencia con el 50,135 % de los sufragios, apenas 49.641 votos más que su rival. Este resultado, además de explicarse por el sistema electoral que obliga a una elección polarizada, se entiende por la distinta percepción sobre lo conveniente para el país entre quienes residen en el exterior y quienes permanecen en él, y por las expectativas sobre las consecuencias que tendrán las acciones de los nuevos gobiernos en sus propias vidas.
Aunque pueda parecernos natural que todo ciudadano conserve el derecho a votar en su país de origen a pesar de no vivir en él, se trata de un asunto no exento de polémica. Uruguay ofrece un buen ejemplo. Durante años, el Frente Amplio impulsó distintas fórmulas para permitir el voto desde el exterior, mientras los partidos de derecha se opusieron, en buena medida, porque calculaban que una diáspora formada por muchos exiliados de la dictadura favorecería electoralmente a la izquierda. Pero la discusión no se reducía a esa conveniencia partidista. También se sostenía que quienes viven fuera no sufren cotidianamente las consecuencias de las políticas del Gobierno elegido y que, por tanto, la decisión debería corresponder principalmente a quienes permanecen en el país. Incluso entre quienes defendían la ampliación del derecho existían desacuerdos sobre el procedimiento y las garantías necesarias. De hecho, la propuesta de voto por correspondencia, sometida a plebiscito en 2009, obtuvo apenas el 36,93 % de los apoyos.
Ahora bien, como todo voto, el voto desde el extranjero también hay que movilizarlo. No basta con reconocer el derecho. Hay que conseguir que el elector se acerque a la urna y, sobre todo, que comulgue con las ideas de un partido o de un político al que probablemente no conoce y del que, con suerte, tendrá cierta referencia de la sección internacional del telediario o de alguna prima lejana que se quedó en el pueblo. Quienes tienen mayor capacidad de movilizar ese voto son el Gobierno y su partido, gracias a los recursos, la información y las redes de que disponen. Volviendo al caso español, mucho se ha comentado sobre la actividad que está desarrollando el PSOE en Argentina, el país con más electores españoles en el exterior y donde existe una importante tradición de izquierdas vinculada al peronismo, lo que ha alimentado las críticas al procedimiento. Dicho sea de paso, los demás partidos tampoco han permanecido de brazos cruzados: el PP trabajó durante décadas el voto no residente, especialmente desde el Gobierno autonómico de Galicia.
Ni la nacionalidad concedida por una ley impulsada por el PSOE garantiza su agradecimiento electoral, ni el anticomunismo que muchos cubanos puedan sentir los convierte en votantes del PP o Vox"
Para mí, la clave para entender los efectos que tendría el voto latinoamericano en las elecciones españolas está en Argentina y no solo por el número de electores. La movilización del voto cubano presenta ciertas complicaciones logísticas y no creo que el importante electorado de México sea especialmente favorable al Gobierno del PSOE. Debido a la estructura social mexicana, los hispanos y sus descendientes suelen mantener posiciones políticas conservadoras y un estatus social privilegiado, mientras el Gobierno español ha apostado por estrechar sus vínculos con la presidenta Claudia Sheinbaum, del izquierdista Morena.
Lo que tengo claro es que ni la nacionalidad concedida por una ley impulsada por el PSOE garantiza su agradecimiento electoral, ni el anticomunismo que muchos cubanos puedan sentir los convierte automáticamente en votantes del PP o de VOX. Todo ello en unas elecciones en las que muchos podrán participar desde una dictadura que no les permite expresar sus preferencias políticas. Solo después del escrutinio sabremos si el nuevo voto exterior era realmente un granero electoral o, simplemente, otro lugar sobre el que proyectábamos nuestros prejuicios o los de los tertulianos.
Francisco Sánchez es director del Instituto Iberoamericano de la Universidad de Salamanca. Aquí puede leer todos los artículos que ha publicado en www.elindependiente.com
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