Apenas restan unos días para dar por finiquitado un 2018 que, en lo que a los mercados financieros se refiere, no puede ser tildado de otra cosa que de decepcionante. Las favorables expectativas que acompañaron a los inversores en los principales compases del ejercicio han dado paso a una oleada de incertidumbres y amenazas que no solo han cubierto de pérdidas la mayor parte de los activos sino que proyectan sus sombras sobre un futuro inmediato plagado de dudas.

En estos tiempos convulsos, resulta muy difícil encontrar acciones que hayan sido no solo capaces de capear las dudas del mercado sino que cuenten con las garantías para presentarse como un resguardo seguro ante las incertidumbres venideras. Pero Iberdrola aspira a desempeñar ese rol.

La compañía eléctrica cerró la sesión de este jueves en bolsa con ganancias del 2,37% que le han permitido superar la barrera de los 7 euros por primera vez en más de un año. Superadas las tensiones generadas por los planes del Gobierno de Pedro Sánchez de revisar las ganancias del sector, las compañías energéticas españolas han hecho valer su condición de apuestas defensivas para escapar a la tormenta que ha azota al mercado nacional y liderar las alzas del Ibex.

Tras ganar un 14% en el año, Iberdrola se ha consolidado como la tercera mayor empresa de la bolsa española

Iberdrola no ha sido, ni mucho menos, una excepción en esta tendencia. La firma que preside Ignacio Sánchez-Galán acumula en el ejercicio unas ganancias superiores al 14% que le han servido, entre otras cosas, para afianzarse como la tercera mayor compañía del mercado español, con una valoración que roza los 45.000 millones de euros. Pero este positivo rendimiento no parece haber agotado el potencial de la eléctrica, una de las firmas españolas que cuenta con una visión más favorable por parte de los analistas.

Este jueves ha sido Bank of America Merrill Lynch la que se ha unido al coro de halagos a Iberdrola, a la que ha elevado el precio objetivo hasta los 7,65 euros, un 9% por encima de sus niveles actuales. La de Bank of America no es la meta más elevada de cuantas exhiben los analistas que cubren el valor -Morgan Stanley, Investec, Ahorro Corporación o Renta 4 le otorgan potenciales de entre el 11 y el 20%- pero alcanzarla ya le sería suficiente al grupo eléctrico español para situarse en sus niveles más elevados desde 2008, antes del estallido de la crisis financiera.

El optimismo que reviste las visiones del mercado sobre Iberdrola queda resumido por el banco estadounidense en tres puntos cuya importancia se ve multiplicada por el complicado entorno general: una perspectiva de crecimiento segura de un solo dígito entre medio y alto; una diversificación superior a la de sus competidores y un balance defensivo; y nuevas oportunidades de crecimiento en el negocio de renovables y posibles catalizadores de ingresos a presentar en su día del inversor, que celebrará el próximo febrero.

Al desarrollar estos puntos, los analistas de Bank of America resaltan que el potencial de crecimiento de Iberdrola no está expuesto a factores cíclicos como la evolución del PIB o los precios de las materias primas, lo que “debería ser una ventaja en el mercado actual, donde nuestros estrategas han estado advirtiendo sobre posibles revisiones negativas de beneficios en todo el mercado de valores”. Asimismo, consideran que la compañía cuenta con margen para expandir su apuesta en áreas de crecimiento como el de renovables y resaltan que su posición financiera debería verse menos afectada que la de sus competidores ante el giro en la política monetaria del BCE tras el fin de las compras de bonos.

La escasa dependencia de sus ingresos del ciclo económico lo convierten en un valor seguro ante la incertidumbre

Por si esto no fuera suficiente, la firma de análisis subraya que el perfil de riesgo de Iberdrola ha mejorado de forma considerable en los últimos meses. “Una mejora en las condiciones de generación de energía en Iberia y propuestas regulatorias de distribución mejores de lo esperado han eliminado aproximadamente el 80% de los riesgos a la baja de las ganancias que identificamos a principios de este año, cuando rebajamos la recomendación a neutral”, apunta el informe, en el que también se apunta que los riesgos derivados del tope a las tarifas en Reino Unido o de la exposición a monedas emergentes en Latinoamérica también han quedado resueltos en los últimos meses.

Una visión igualmente positiva ofrecían esta misma semana sobre la compañía los analistas de Renta 4, que la han añadido entre sus principales recomendaciones para 2019. Esta decisión está basada en su convicción de que Iberdrola dará continuidad durante 2019 a “la sólida operativa y crecimiento en capacidad”, con hasta 4.000 nuevos megavatios (MW), “ciclos combinados en México y renovables en distintas regiones”. La reducción de  impuestos, que permitirá una mejora de márgenes es otro de los alicientes que observan en la compañía.

“Elevada visibilidad de resultados y de inversiones rentables con estructura financiera saneada por recurrencia en generación de caja”, resumen.

Iberdrola se exhibe de este modo como una de las apuestas favoritas del mercado español para 2019. Después de escapar a la decepción casi generalizada del presente ejercicio la compañía que dirige Sánchez Galán tendrá que esforzarse para no defraudar las altas expectativas generadas en el próximo año. Aunque, al parecer, argumentos no le faltan.