La vista de las tarjetas black es una buena muestra de la desigualdad de género en los consejos de administración y en los despachos profesionales. En una sala con una capacidad para 150 personas solo se encuentran ocho mujeres, dos en el tribunal, tres entre las imputadas y otras tres en la bancada de la defensa.

En una de las salas gemelas de la sede de la Audiencia Nacional en el polígono de las Fronteras en San Fernando de Henares abundan los hombres encorbatados, que han aguantado de pie casi una hora hasta poder acceder a las sillas de acusados después de que un agente de Justicia les llamara por su nombre y otro les acompañará a su sitio, que estaba reservado con su filiación escrito en un folio en blanco.

Responden mensajes y correos

La mayoría de ellos han acudido al juicio acompañados por sus móviles y tabletas y durante la vista no han dudado en contestar whatsapp o correos electrónicos. Otros han tomado notas de las intervenciones de los abogados con bolígrafos o a lápiz.

Lo peor ha sido el momento del descanso matutino porque las colas en el cuarto de baño de hombres eran interminables y solo los letrados  más asiduos a esta sede judicial conocían el truco de subir un piso y visitar otro aseo para evitar demoras.

La vista, a pesar de ser tediosa, no les está resultando especialmente dura a los exconsejeros de Caja Madrid y Bankia porque es el turno de sus abogados y solo han oído que no han cometido delito, que Bankia y el Frob no están legitimadas para acusarles y que las famosas hojas Excel que recogen todos sus gastos con la black son nulas porque no se sabe de dónde salen.

La réplica

Esta tranquilidad se les acabará cuando llegue el turno del fiscal Alejandro Luzón y de los representantes de Bankia y el Frob cuyas réplicas que no les resultarán agradables porque sostienen todo lo contrario de lo que defienden sus letrados.

Este juicio también ha empezado con sorpresa porque hoy mismo se ha cambiado a un miembro del tribunal por un problema personal de la magistrada Paloma Gómez. En su lugar ha entrado el juez Francisco Martel.

Asistencia obligatoria

La mala noticia para los imputados es que deben acudir a todas las sesiones porque «la asistencia es una carga del proceso» como les ha explicado la presidenta del tribunal, Ángela Murillo. No obstante, la magistrada ha accedido a que en la sesión del martes Gerardo Díaz Ferrán sea examinado por el médico forense por padecer problemas de salud, según su letrado. Este acusado se sienta solo en el banquillo de los acusados custodiado por la policia porque está en prisión por haber sido condenado por la quiebra de Viajes Marsans.