El grupo parlamentario de Podemos ha anunciado la mañana del lunes que rompe el acuerdo de investidura con el PSOE que dio el Gobierno de Castilla-La Mancha al socialista Emiliano García-Page. Un acuerdo de Gobierno que se extiende también a Extremadura, donde Guillermo Fernández Vara fue investido presidente con el apoyo de la formación morada y donde, tras el anuncio en Castilla-La Mancha, amenazaba con seguir los mismos pasos.

El secretario de Organización de Podemos, Pablo Echenique, advirtió al PSOE de que los acuerdos alcanzados con el PSOE en las distintas comunidades están en «permanente evaluación y control». Esto levantó la señal de alarma de una posible ruptura en Extremadura. Una señal que fue alimentada por la presidenta andaluza, Susana Díaz, que transmitía su apoyo a ambos líderes regionales, Page y Vara, a través de Twitter y denunciaba el intento de «secuestrar la voluntad de los socialistas» en lo que consideró una «injerencia inaceptable».

El presidente extremeño se ha apresurado a desmentir esta posible ruptura en las redes defendiendo que «no se puede romper ningún pacto porque no lo hay». Desde Podemos en la región confirmaron este extremo, alegando que la relación entre PSOE y Podemos se trató sólo de un acuerdo de investidura. Destacan, eso sí, el distanciamiento que se ha producido con los socialistas: «Damos por rotas las relaciones pero desde hace muchos meses», aseguraban fuentes de la formación.

Una relación que comenzó a enfriarse hace exactamente un año, con los presupuestos presentados por Fernández Vara a los que Podemos presentó una enmienda a la totalidad. Un enfriamiento al que también ha contribuido el veto socialista de siete propuestas de Podemos. Desde la formación morada, dirigida en la comunidad por Álvaro Jaén, denuncian que el PSOE «gobierna de facto con el PP».

En el caso de Castilla-La Mancha, la ruptura fue palpable y envuelta en lenguaje fúnebre. «El acuerdo de investidura ha muerto», comenzaron, y «dos son las causas de la defunción: el desaliento y la vergüenza», ha asegurado el secretario general de Podemos de Castilla-La Mancha, José García Molina, en una comparecencia en el Parlamento regional, donde ha leído un comunicado sin preguntas.

 

Desde el grupo parlamentario critican que muchas de las medidas que se pactaron en 2015 no se han adoptado aún «ni se piensan adoptar». García Molina ha señalado que el acuerdo con el PSOE «murió esperando a que una parte de sus valedores le insuflara aliento y vida, esperando a que se hiciera justicia con lo expuesto y lo firmado, pero murió sobre todo por vergüenza al percatarse de la falta de verdad en la palabra dada y firmada por algunos».

La Renta garantizada, la Ley de transparencia o la Ley de participación ciudadana no se han implementado aún

La Renta garantizada, la Ley de transparencia o la Ley de participación ciudadana son algunas de las medidas acordadas que todavía no han visto la luz, según denuncia el grupo parlamentario: «Hemos sido pacientes, pero la comprensión tiene un límite». Desde la formación lamentan que las medidas no se implementan ni al ritmo ni las cuantías acordadas: «No todas están sin aplicar, pero en ninguna se han dado pasos decididos».

García Molina ha explicado que el Gobierno de Emiliano García-Page ha estado actuando «espontánea y unilateralmente durante más de un año, más ocupado en anuncios que en obras, más ocupado en lo que se mueve en Ferraz que en lo que pasa entre las Cortes de Castilla-La Mancha y Fuensalida, más pendiente incluso de decapitar a Sánchez que de dar vida a Castilla-La Mancha».

El Partido Socialista regional es conocedor de este malestar, ya que la formación morada asegura haberles informado durante más de un año y denuncian que, ante las quejas, los socialistas han «jugado a la misma baza que Rajoy en España: a la herencia recibida y a que está todo muy mal».

Esta decisión ha sido comunicada solo un día después de conocerse los malos resultados obtenidos por el PSOE en las elecciones gallegas y vascas, algo que aseguran «coincide pero no tiene nada que ver». Desde el partido regional insisten en que no es algo que tenga una clave nacional, sino que se trata de un «enfoque autonómico». «No hay que buscar una línea con Madrid, el grupo a nivel autonómico tiene capacidad de movimiento», recalcan.

A partir de este momento, el partido quiere mantener un «espacio de reflexión» para pensar «hacia dónde va esta región» y de momento no se va a dar más información al respecto.

Sorpresa en el PSOE de Castilla-La Mancha

El vicepresidente del Gobierno de Castilla-La Mancha, José Luis Martínez Guijarro, ha mostrado su desconcierto ante la decisión de Podemos, a quien ha acusado de querer “utilizar a esta comunidad como moneda de cambio, y no estamos dispuestos”. Martínez Guijarro cree que esta medida se ha tomado este domingo por razones «que nada tienen que ver con la situación política de Castilla-La Mancha» y así lo ha comunicado ante los medios.

El diputado regional espera que sea «una mala pesadilla» y que se recupere la normalidad cuanto antes

El diputado regional ha mostrado su deseo de seguir trabajando para recuperar servicios en Castilla-La Mancha y espera que esto sea «una mala pesadilla y recuperemos la normalidad lo antes posible». Además, ha puesto en duda la credibilidad de la formación morada por la actitud mostrada durante el día de hoy: “Me sorprende que alguien con esta forma de actuar tenga credibilidad para pedirle a alguien un gobierno. La fiabilidad puede ser bastante escasa”.

El vicepresidente del gobierno regional tampoco cree que la fecha elegida para tomar esta decisión sea algo casual y propio del grupo parlamentario: “La propia escenificación de la comunicación pone de manifiesto que no es una decisión tomada en Castilla-La Mancha, aquí se ha comunicado la decisión que se ha tomado en otro sitio”, ha criticado.

Por otro lado, Martínez Guijarro ha mostrado su optimismo con la esperanza de que después del tiempo de reflexión que solicita Podemos en el comunicado “podamos seguir abordando con normalidad los proyectos de ley con los que estábamos trabajando”, aunque pide que ese proceso de reflexión sea “lo más breve posible y se haga pensando en los intereses de Castilla-La Mancha”. Mientras tanto, asegura que el gobierno regional no se va a distraer de su trabajo diario.

La relación con el PSOE está en «permanente control»

El secretario de Organización de Podemos, Pablo Echenique, ha aclarado hoy que en su partido no existe «un replanteamiento a corto plazo» de los acuerdos con el PSOE en aquellas comunidades en las que gobierna, pero ha advertido que dicha «relación» se encuentra en «permanente evaluación y control».

Echenique, en la rueda de prensa posterior al Consejo de Coordinación convocado por el secretario general, Pablo Iglesias, a raíz de los resultados electorales de Galicia y Euskadi, ha incidido en que la ruptura del acuerdo de Podemos con el PSOE de Castilla-La Mancha sólo para la investidura de Emiliano García-Page obedece al «incumplimiento» de éste, algo que se ha visto «constatado».

Echenique asegura que los pactos de investidura no se rompen o mantienen por pedir «cambio de cromos»

Como responsable del partido en Aragón, ha recalcado que el cumplimiento del acuerdo con el PSOE en esta comunidad, por el que Javier Lambán es presidente, es «insuficiente», pero ha puntualizado que esa nota la lleva poniendo desde hace tiempo, por lo que ha pedido evitar «lecturas internas». De hecho, en Podemos no se está produciendo «un replanteamiento a corto plazo» de esos acuerdos de investidura en Extremadura o en Aragón, ha dicho Echenique antes de insistir en que, no obstante, hay una «permanente evaluación y control» de los mismos.

En este sentido, ha hecho hincapié en que Podemos decide si rompe o mantiene tales pactos de investidura en función de los contenidos de las medidas presentadas, nunca por pedir «cambio de cromos» o según lo que pase «en otras administraciones». Sin embargo, en una decisión autónoma de la organización a escala regional, y sin pretensión de influir en la política nacional, la dirección castellanomanchega de Podemos ha llegado a la conclusión de que el acuerdo se estaba incumpliendo, de ahí su quiebra.