El Gobierno de Carles Puigdemont ya sabe cual será el coste del apoyo de la CUP en el Parlament: subida de impuestos. El grupo anti-capitalista presentará este miércoles en el Debate de Política General una propuesta de resolución en la que reclama elevar la presión fiscal a las rentas más altas por la vía de añadir nuevos tramos al IRPF , modificar los ya existentes y sus límites por la parte superior, y reducir las deducciones existentes; además de recuperar el Impuesto de Sucesiones. Y la portavoz del Gobierno catalán, Neus Munté, ha dejado claro también hoy que el ejecutivo integrado por Junts pel Sí (JxS) no piensa aceptar esas condiciones.

Munté ha dejado claro que el ejecutivo integrado por JxS no piensa aceptar las condiciones

De este modo, han quedado fijados ya los términos del primer choque entre la CUP y JxS apenas una semana después de que Puigdemont superara la moción de confianza con el apoyo de los anti-capitalistas. “Cataluña tiene un nivel de presión fiscal excesivo y, de hecho, uno de los objetivos de este gobierno es rebajar la presión fiscal a las rentas más bajas” ha advertido Munté con una contundencia más cercana a lo expresado poco antes por el ex presidente Artur Mas que por el consejero de Economía y líder de ERC, Oriol Junqueras.

“Los presupuestos con los que trabajamos son muy parecidos a los del 2016, esos ya eran un buen proyecto de presupuestos”, ha añadido Munté en su comparecencia tras la reunión del Govern. La portavoz ha señalado como única opción para subir impuestos la de crear nuevos gravámenes en ámbitos como el medio ambiente. Siempre, añadía, que estos nuevos impuestos no sean anulados por el Gobierno vía recurso al Tribunal Constitucional, como ha sucedido hasta ahora.

“El conjunto del Gobierno estamos centrados en unos presupuestos marcadamente sociales que contirbuyan a mejorar el día a día y a culminar el proceso soberanista”, ha concluido. Lo que traducido, en los términos en los que se mueve la relación entre JxS u la CUP, es tanto como recordar que sin prespuestos no hay referéndum de independencia tal y como advirtió Puigdemont la semana pasada.  Pero durante ese debate la portavoz de la CUP, Anna Gabriel, ya avanzó que no darían apoyo a las mismas cuentas presentadas el pasado junio.  El conflicto, por tanto, está servido.

Referéndum en julio

La CUP propone que el referéndum de autodeterminación se celebre en julio de 2017, en lugar de la segunda quincena de septiembre como ha señalado el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, ya que entiende que «hay legitimidad y fuerza para que se haga antes del verano».

Según ha indicado el diputado de la CUP Albert Botran, la propuesta para celebrar un referéndum «vinculante» en julio ya se ha trasladado a JxS, y se está negociando para incluirla en el texto de la resolución conjunta que se votará en el debate de política general que se inicia mañana.

Fuentes de la CUP han precisado, no obstante, que la cuestión de la fecha concreta no será un impedimento para alcanzar un acuerdo con JxS si el resto de aspectos sobre la convocatoria del referéndum se pueden consensuar. Botran ha explicado que JxS y la CUP negocian con Catalunya Sí Que Es Pot (CSQEP) la posibilidad de consensuar el redactado de la propuesta de resolución sobre el referéndum, algo que ha valorado muy positivamente «si el resultado es que la voten 83 diputados».