Susana Sumelzo podría ser expulsada del Grupo Parlamentario Socialista en el Congreso y ser expedientada si rompe la disciplina de voto, según consta en la Normativa Reguladora de los Cargos Públicos del PSOE. La diputada el PSOE por Zaragoza y ex miembro de la Ejecutiva socialista de Pedro Sánchez aseguró este jueves que no se abstendrá en una votación para facilitar un gobierno del PP “aunque lo ordene el Comité Federal”. En declaraciones a los medios tras el discurso del presidente de Aragón, Javier Lambán, en el debate sobre el estado de la Comunidad, Sumelzo afirmó que hay “varios compañeros” de filas que también comparten su postura y que entienden que su voto tiene que ser “coherente” con lo mantenido en campaña electoral.

“Pedimos el voto a los ciudadanos para cambiar las políticas del PP, no para facilitar un Gobierno del PP”, ha añadido. Asimismo, ha calificado de “sorprendente” que después de que los populares apelaran a la abstención de los socialistas sea el propio PP el que “parece que no la necesita, que quiere ir a terceras elecciones”.

El cambio de opinión de Pradas

Sumelzo resiste en el encastillamiento del ‘no es no’ que le costó a Pedro Sánchez su puesto como secretario general del PSOE, precipitado por la dimisión de 17 de los miembros de su Comisión Ejecutiva Federal. Una salida en masa, comandada desde Andalucía y orquestada con el objetivo de modificar el rumbo del entonces líder y evitar las terceras elecciones por medio de la abstención hacia la investidura de Mariano Rajoy.

La cabeza visible de aquel movimiento fue el sevillano Antonio Pradas, diputado nacional, ex secretario de Política Federal, colaborador estrecho de Susana Díaz y encargado de entregar las firmas en Ferraz. Su opinión, sin embargo, no siempre había sido favorable a permitir el Gobierno popular:

«Yo no votaré a Rajoy ni aunque me lo digan las bases», era la férrea posición que defendía Pradas el 29 de junio, tres días después de las elecciones del 26-J en las que el PP creció hasta los 137 diputados y el PSOE registró un nuevo mínimo histórico: 85.

Pese a que no hablaba puramente de la abstención, sino del voto positivo, su planteamiento no era muy distinto del que a día de hoy mantienen algunos parlamentarios del grupo socialista, como la propia Sumelzo. Una desobediencia, sea a las bases o al Comité, similar a la expresada por Pradas en junio, con una gran diferencia: Sumelzo, como los diputados del PSC, se enfrenta a la expulsión del partido si rompe la disciplina de voto impuesta por la gestora a la que el andaluz abogó por confiar la dirección del partido.