Movimiento Libres se presenta en sociedad esta semana bajo el liderazgo de los ex dirigentes de CiU Antoni Fernández Teixidó, Xavier Cima y Roger Montañola con el objetivo de convertirse en referente del espacio de centro y catalanista, que no independentista. En un auditorio con espacio para más de 600 personas, el grupo deberá hacer su primera demostración de fuerza si aspira, como parece, a competir en las elecciones autonómicas en las que probablemente desemboque el programa de gobierno de Carles Puigdemont hacia la independencia.

En su manifiesto fundacional se presentan como un movimiento político que “no es la escisión ni la continuación de ninguna de las formaciones políticas del pasado” en un intento de desligarse de la extinta CiU. Pero lo cierto es que su objetivo político es precisamente ese caladero de votos que dio a Jordi Pujol mayorías electorales durante dos décadas. Un caladero del que en las últimas elecciones autonómicas se benefició sobre todo Ciudadanos, convirtiéndose en líder de la oposición en Cataluña, pero al que también aspiran el PSC de Miquel Iceta o los restos de Unió.

En las elecciones del 27-J, sin embargo, Unió se quedó fuera del Parlament con 100.000 votos, por los 734.000 de C’s o los 522.000 del PSC. Una renta muy alejada del millón de votos que CiU logró en su última candidatura autónomica en 2012 y muy magra para justificar la creación de un partido.

‘Ideas liberales y humanistas’

Con su apuesta por las «ideas liberales y humanistas», Libres intentará sumar esos votos a los que siguieron a Artur Mas en su alianza con ERC bajo la marca JxS y que probablemente no estén en absoluto de acuerdo con la política de mayor presión fiscal que auguran los presupuestos pactados con la CUP, o la ruptura de conciertos con hospitales privados que el republicano Antoni Comín está imponiendo en contra de la opinión de los convergentes. Y captar votos conservadores que en las últimas elecciones fueron a engrosar las filas de C’s ante el viraje independentista de Convergència y las dudas sobre el futuro de Unió.

Por ello su manifiesto fundacional los presenta como el embrión de un partido de centroderecha que busca reconducir un escenario político catalán «absolutamente virado a la izquierda», por la prevalencia del eje independentista-españolista. Un escenario que, si se mantienen los resultados que arrojan las encuestas, da como líder de las fuerzas independentistas a ERC y de las no independentistas a los Comunes de Ada Colau -siempre que estos consigan afianzar su propio partido en alianza con Podemos e ICV con la alcaldesa como gancho electoral-. Todo un argumento a favor del nuevo partido.