Antoni Fernández Teixidó (Barcelona, 1952) es uno de los principales exponentes del liberalismo político catalán, que defendió primero desde el CDS y después desde Convergència. El salto del partido fundado por Jordi Pujol al independentismo bajo las siglas del Partit Demòcrata (PDC) le llevó a la renuncia, hecha pública este verano, y en tres meses ha presentado un nuevo movimiento Lliures que aspira a convertirse en el partido de quienes se han quedado huérfanos políticamente con la eclosión del procés. Él lo define como «el catalanismo puesto al día».

Pregunta.- ¿El procés da miedo al empresariado?

Respuesta.- No es un problema de miedo, la cuestión es que se desconocen los problemas de fondo. Parecerá increíble, pero no hemos tenido debates auténticos, serios, con datos, de las opciones a favor y en contra de la independencia. Estuve en Gran Bretaña cuando se debatía la independencia de Escocia, eran debates políticos donde se discutía todo, donde la gente miraba las consecuencias políticas. En Cataluña no lo hemos hecho, porque se ha preferido una ciudadanía emotivamente movilizada a una ciudadanía intelectualmente movilizada.

P.- Quiere decir que emotivamente movilizada es más manejable.

R.- Eso lo dice usted. Creo que el momento de la racionalidad, el debate, de ver las consecuencias de la ruptura, no puede ser sustituido por la emoción y la vibración nacional, que es estupenda, pero no nos resuelve los problemas.

P.- Visto el debate de investidura, ¿cree que esta legislatura puede ser la de la recuperación de las relaciones entre Gobierno y Generalitat?

R.- Estoy convencido, si las dos partes se aplican. Se lo tienen que proponer, empezar a respetar las posiciones del otro y a dialogar teniendo en cuenta que la concordia y el respeto mutuo es un elemento imprescindible. Cuando Cataluña ha tenido estas políticas ha progresado indiscutiblemente y cuando se ha marcado conseguir objetivos a cualquier precio ha fracasado estrepitosamente.

P.- ¿Un gobierno del PP con C’s es más fácil que se entienda con un gobierno de JxS que depende de la CUP?

R.- ¿Creemos al señor Rajoy cuando dice que está dispuesto a hablar y discutir de todo si hay respeto a la ley? No sé si puedo creerle, pero prefiero creerle; quizá es ingenuo, pero necesitamos que un extremo y otro tengan la voluntad de intentar resolver los problemas negociando, dialogando y acordando. Si no nos quedaremos enquistados sin encontrar soluciones factibles ni para allá ni para aquí.

P.- ¿Cual es el escenario si no se llega a esa entente?

Mi impresión es que el desenlace del procés nos lleva a unas elecciones»

R.- Mi impresión es que el desenlace del procés nos lleva a unas elecciones; y es muy probable que las izquierdas, no la independencia,  sean claramente mayoritarias. ERC y Catalunya Sí Que es Pot con más peso, PSC estará ahí y la CUP seguirá condicionando el gobierno.

P.- Es decir, prevé que ERC cambie al Partit Demòcrata por el partido de Ada Colau.

R.- Es una posibilidad. Podría sumar esas fuerzas y ofrecer al PDC que se sume al Govern. No lo sabemos, lo que sí sé es que hay más posibilidades de que en Cataluña gobierne la izquierda que el centro, y como yo estoy en el centro me cuesta resignarme a la idea de una nueva etapa de tripartito de izquierdas en Cataluña.

P.- ¿El centro derecha ha desaparecido en Cataluña como opción política?

El centro político en Cataluña está muy tocado, política, organizativa y electoralmente»

R.- Pese a los esfuerzos de Unió y los esfuerzos de gente como yo, el centro político en Cataluña está muy tocado, política, organizativa y electoralmente. Se trata de buscar una fórmula que permita que el espacio de centro tenga, primero, representación política, después influencia y un día, gane las elecciones. Sabemos que este camino es complicado y difícil, pero prometemos que lo vamos a intentar. Creemos que Cataluña necesita una fuerza de este tipo y cuando la ha tenido nos ha ido bien.

P.- ¿Ve opciones de conseguirlo en el plazo de elecciones en 2017?

R.- Lo intentaremos con todo nuestro entusiasmo, ya se verá.

P.- ¿Quien está detrás de Lliures?

R.- Lliures es gente nueva, comprometida, que vela sus primeras armas en política, con muchas ganas de hacer cosas y unos cuantos políticos experimentados. Por eso insisto en que estamos en fase de movimiento que necesita consolidar un proyecto, que necesita más gente con experiencia y sobre todo el entusiasmo de mucha gente nueva.

P.- ¿Tienen apoyo económico?

R.- Lo primero son las ideas, el proyecto, cómo conseguir un movimiento o partido que sea útil a Cataluña. Necesitamos consolidar nuestros propios cuadros; que los catalanes digan, “estos son los nuestros”; y tener la financiación necesaria para un proyecto de estas características. Sobre este tema, hasta ahora estamos trabajando con las aportaciones de militantes y simpatizantes. La única condición que ponemos es transparencia absoluta, eso significa que cualquier donación –hasta ahora pequeñas- que llega a Lliures, queda registrada para que todo el mundo sepa de dónde viene nuestra financiación. Esta es una condición sine qua non.

P.- ¿Han buscado puntos de encuentro con Unió?

R.- Las diferencias con Unió, desde el punto de vista programático, no son grandes, pero respetamos el proceso muy delicado en el que se encuentran. El espacio al que apelamos es en parte coincidente con Unió, y también en parte con gente de la vieja Convergència que no ha querido dar el salto al independentismo, que son muchos. Hoy el Partit Demòcrata es una realidad que, comparada con CDC, es bastante más pequeña. Este es uno de los targets, ese catalanista que de repente se encuentra huérfano desde el punto de vista electoral. Además de gente que está en la abstención y, naturalmente, los jóvenes. Pero cuidado; creemos que la opción de futuro debe ser algo nuevo, no puede ser una suma de siglas. Algo nuevo en lo que la gente vea el impulso de la experiencia pero sobre todo el impulso de la novedad.

P.- Insiste mucho en la novedad, como si temiera la comparación con CDC.

R.- No queremos que la gente crea que está viendo la reedición de CiU. El reto de Lliures es el catalanismo puesto al día, y el catalanismo de hoy, con los problemas, los retos y las soluciones de hoy, no es el catalanismo de la Convergència de hace quince años. Si da la impresión de una asociación de “ex” no iremos lejos.

P.- ¿La distancia con el PDC la marca la independencia?

Somos catalanistas, entendemos el derecho a decidir, somos muy críticos con el procés

R.- Nosotros no somos anti nada, pero no somos independentistas. Somos catalanistas, entendemos el derecho a decidir, somos muy críticos con el “procés” y tenemos sospechas de un más que probable mal desenlace del procés para Cataluña. Y no queremos que Cataluña sufra una nueva derrota. Esa es la primera diferencia fundamental con Convergència. La segunda es que nosotros no hemos hecho ninguna referencia al modelo republicano, porque ahora no toca. Y la tercera diferencia fundamental es el respeto a la ley. Estamos en contra de la desobediencia, la ley está para cumplirla y los tribunales emiten sentencias que, nos gusten o no, acatamos.

P.- Pero usted ha apelado también a los independentistas descontentos.

R.- Hay quien cree que Cataluña ha mutado genéticamente hacia la independencia. Yo sostengo que sólo está inflamada. La combinación de crisis, la sentencia del Constitucional y la dificultad en la relación con el conjunto de España ha hecho que mucha gente pensara que el independentismo es la solución. Pero desde la Diada de 2016 creo que esta inflamación va bajando, hubo menos gente en la calle que en 2014. Hay mucha gente que se cree independentista que ahora se pregunta si éste es el camino. Para acompañar a esta gente en esta reflexión y dar valoraciones políticas y análisis histórico de lo que nos está pasando nace Lliures. Creemos que hay mucha gente que de buena fe creyó que el procés era la solución y el procés, tal y como está planteado, perjudica más que beneficia a los catalanes.

P.- Probablemente ahora se ha rebajado la tensión, pero si JxS convoca las elecciones que todo el mundo prevé convenientemente colocadas en el calendario tras la Diada y con la presión de nuevo del sí o no, esa tensión volverá. ¿Cómo la evitarán?

R.- Primero tenemos que ser partido. Las elecciones constituyentes que probablemente serán el desenlace del no referéndum dudo que puedan ser convocadas de nuevo como refrendarias, porque la gente aprende. Podremos explicar que con el pretexto de las constituyentes lo que pasará es una no victoria del independentismo y en cambio una victoria de un tripartito de izquierdas. La tensión entre Cataluña y España se alimenta un punto artificiosamente, y creo que algunos dirigentes que hoy están en el gobierno catalán saben que la independencia será complicada, pero confían en que si no gana la independencia podrán pedir más tiempo con la promesa de políticas sociales con un gobierno de izquierdas.