“La mayoría de los catalanes quiere un reconocimiento de la soberanía de Cataluña; les ofrecemos un proyecto en el que aquellos que optan al estado propio lo hagan en un marco más amplio, el de las confluencias”. Esta es la oferta que Barcelona en Comú (BComú), el partido que lidera Ada Colau, ha empezado a definir este jueves con vistas a una más que probable convocatoria electoral autonómica durante 2017, cuando el gobierno de Carles Puigdemont deba dar salida a su promesa de un referéndum que el Gobierno de Mariano Rajoy no permitirá.

Ada Colau mantiene así su calculada equidistancia entre independentistas y constitucionalistas que tan buenos resultados le dio en las elecciones locales en Barcelona. Y lo hace por boca de Xavier Domènech, líder de los “comunes” en el Congreso, quien fue el encargado de presentar un proyecto al frente del cual todas las voces sitúan a la alcaldesa, aunque ésta no se haya definido todavía. Sin embargo, su presencia en la manifestación de la última Diada, cita que había eludido cuidadosamente hasta ahora, no pasó desapercibida el pasado septiembre.

Colau y sus acólitos son conscientes de que en unas elecciones autonómicas convocadas de nuevo en clave independentista no podrán esquivar el eje nacional en el debate, como hicieron en las locales. Por eso el discurso de Domènech ha estado trufado de “soberanías” múltiples con las que contentar a todos sin casarse con nadie. Eso sí, el aliado de Podemos ha dejado claro para aquellos independentistas que quieran oírle que su futuro partido, unido a las confluencias con las que comparte bancada en el Congreso, “es la mejor garantía que tienen para poder celebrar el referéndum de independencia”.

Domènech ha destacado además que su proyecto “debe ser autónomo del catalanismo conservador” con el que ERC se ha ligado en Junts pel Si (JxS). Y para compensar sus alegatos soberanistas, ha señalado que para ellos “el debate principal no es como desconectar, si no como reconectar con una nueva Cataluña”, añadiendo que su partido “se enmarca en Cataluña pero lo hace desde la consciencia de que los retos son globales, porque sólo así podremos construir una soberanía global”.

Es decir, un cúmulo de definiciones calculadamente ambiguas para alcanzar su principal objetivo, sumar a toda la izquierda catalana en un proyecto para desbancar a JxS de la Generalitat, lo que acabaría no sólo con el Partit Democrata sino, sobre todo, con las aspiraciones de Esquerra.