Hace diez días, cuando el PSC se debatía entre las presiones de la Gestora y de su militancia en el voto de la investidura, un periodista comentó con ironía a Assumpta Escarp que “tendría guasa que la relación PSC-PSOE se rompiera precisamente con Miquel Iceta al frente del partido”. Escarp torció el gesto y aseguró que eso no va a suceder. Miquel Iceta representa en el PSC al ala no sólo más fiel, sino más convencida de que la unidad del socialismo catalán y el español, en los términos recogidos en el actual protocolo de relaciones, es imprescindible para que ambas fuerzas recuperen el peso político y electoral perdido.

Sin embargo, la batalla de la investidura ha hecho mella en el socialismo catalán. Iceta ha anunciado este lunes su intención de abrir lo antes posible el debate sobre la relación PSC-PSOE con la Gestora socialista con el objetivo de «hablarlo todo» -de hecho, ha llamado ya a Javier Fernández, pero la conversación no ha sido posible porque el presidente de la gestora se encuentra inmerso en el Debate de la Región- y poner sobre la mesa las vacantes del PSC en la gestora o el grupo parlamentario en el Congreso de los Diputados, además de la eventual revisión del protocolo de relación entre ambos partidos.

El PSC ha superado las primarias y el congreso con una demostración de unidad en lo esencial –el único tira y afloja se ha producido, como siempre, por la confección de la ejecutiva, en la que Iceta y Parlón han conseguido el equilibrio buscado con Nuria Marin de número dos y Salvador Illa en la Secretaría de Organización- y su primer secretario ya habla sin cortapisas de una revisión del protocolo. Una revisión que, de producirse en los términos que marcan algunos barones, acabaría convirtiendo la relación en una simple alianza electoral entre ambos partidos, sin presencia del PSC en los órganos de dirección del PSOE. Y en este terreno, Iceta ya ha empezado a enseñar sus cartas: las de identificar la unión entre PSC y PSOE con la relación de Cataluña con el conjunto de España. «Sería muy extraño, ha advertido, que de la decisión que tomen ambos partidos se desprenda que el PSOE se desentiende de Cataluña y el PSC de España».

Recuperar el terreno perdido

La solución no gusta a los socialistas catalanes, pero ya se preparan para ella. De momento, Iceta ha marcado una hoja de ruta para el PSC en los próximos años destinado a recuperar el terreno perdido, algo que en opinión de Iceta pasa por incorporar de nuevo al catalanismo socialdemócrata que compartían PSC y CiU y que ahora se ha quedado huérfano por el giro independentista de los primeros y la escisión del sector catalanista del PSC. Son nombres como Joaquim Nadal, Antoni Castells, Montserrat Tura o Ernest Maragall que abandonaron el partido cuando este rompió con el “derecho a decidir”. La incorporación de nuevos sectores catalanistas, por tanto, traerá nuevas tensiones en el PSC y entre éste y el PSOE, como advirtió Iceta en el congreso. Pero esas tensiones serán menos graves si el compromiso entre ambos partidos se ha rebajado.

Igualmente compleja es la alianza propuesta con los «comunes» de Ada Colau, una alianza sobre la que hoy Iceta ha vuelto a insistir en que no supondrá renunciar a la marca PSC-PSOE. En el fondo, subyace la convicción en el socialismo catalán de que sólo recuperará su poder en el conjunto del socialismo español si antes recupera su fortaleza política en Catlauña. Y eso pasa, en opinión de la nueva ejecutiva, por mantener la política de alianzas de geometría variable que tan buenos resultados está dando en el ámbito local: pacto con Podemos en Barcelona, con C’s en Lleida, apoya a CiU en Girona y se apoya en el PP y Unió en Tarragona.