Después de los 300 días de travesía en el desierto, y tras la formación del Gobierno de Mariano Rajoy, el PP mira a la siguiente etapa: la revisión y renovación de la organización en el XVIII Congreso Nacional del partido, que tendrá lugar en Madrid en febrero y que tendrá un carácter «trascendental». La Junta Directiva Nacional del PP ha sido convocada el próximo lunes 14 con la única misión de fijar la fecha para la reunión, que será el pistoletazo de salida para la revisión a todos los niveles territoriales; después del Congreso Nacional, tendrán lugar los 17 congresos autonómicos y el medio centenar de congresos provinciales, en una carrera que culminará en verano, según ha avanzado este lunes el vicesecretario de organización del PP, Fernando Martínez-Maillo, tras la rueda de prensa de la reunión de la Ejecutiva.

La intención es marcar un punto de inflexión ante el nuevo escenario político, además de «fortalecer y cohesionar» la organización para dar soporte al Gobierno de Mariano Rajoy.  “No va a ser un Congreso más, queremos que sea un Congreso importante”, ha señalado. El contenido será la clave del próximo encuentro. Allí se actualizarán y se unificarán los mensajes con un objetivo principal: que “al lado de un Gobierno fuerte, haya un partido fuerte”.

El hecho de que el PP sea ahora el partido de Gobierno es la razón, según el vicesecretario, de que ahora deban cobrar más fuerza los contenidos, para ampliar su base electoral, por una parte, y consolidarse a la vez como «la referencia de centroderecha» en lo que ha descrito como una «oportunidad única para hacerlo sosegadamente», al tiempo que se enfrentan «al futuro» y debaten sobre «qué somos». El cónclave nacional se celebrará bajo los actuales estatutos, es decir, que votarán los compromisarios elegidos por los militantes, en lugar del voto directo de los inscritos. El resto de los congresos autonómicos y provinciales que se celebren, eso sí, se regirán por los nuevos estatutos aprobados en febrero.

En este encuentro también se renovarán los estatutos del partido y se elegirá el equipo de dirección, así como a su respectivo secretario general, un cargo actualmente ocupado por María Dolores de Cospedal, que fue la semana pasada elegida ministra de Defensa y a la que, según expresó, no le importaría continuar en su cargo, en el que está desde el XVI Congreso, en 2008. Esta doble vertiente -la orgánica, a nivel de partido, y la ministerial, de Gobierno- ha generado dudas sobre la posible incompatibilidad de cargos. Martínez-Maillo ha preferido no adelantarse a los acontecimientos y ha asegurado que todavía «no hay candidato oficial» que aspire a la secretaría general, evitando pronunciarse sobre el malestar que podría causar esta decisión. Sus palabras llegan horas después de que Alfonso Alonso expresara sus dudas sobre esta continuidad, tras ser preguntado sobre el asunto: «Ya veremos», aseguró el ex ministro de Sanidad.

Martínez-Maillo ha especificado que «no sería la primera vez» que se produce una situación similar, aunque ha querido insistir en que no hay oficialmente ningún aspirante. En caso de que Cospedal continúe ha asegurado que la consecuencia sería que «los vicesecretarios tendrán que trabajar más», sin especificar tampoco si hay visos de continuidad en el cargo que ocupan él mismo, Pablo Casado, Javier Maroto y Andrea Levy. «Nuestro trabajo acabará en el próximo congreso», ha comenzado Maíllo, «teníamos un trabajo que era fortalecer la estructura del partido, y eso se valorará en el informe de gestión que se haga en el Congreso».