En la madrugada del 3 de diciembre de 1992, el petrolero de bandera griega Mar Egeo embarrancó con 79.300 toneladas de crudo cuando intentaba entrar en el puerto de La Coruña para descargar la mercancía en la refinería. Casi 24 años después, el Estado ha convocado una subasta para que una empresa retire del fondo del mar los restos del buque que, una década antes del episodio del Prestige, provocó un gran desastre medioambiental en parte de la costa gallega.

Dispersas entre las puntas Eiras y Robaleira, en una zona rocosa en las inmediaciones de la coruñesa Torre de Hércules, se tiene constatada la existencia de «varias toneladas de hierro» entre las que hay restos de la estructura del barco, chapas del casco, baos, cuadernas, tuberías, un cabestrante, ramales de cadena, la uña de un ancla y el motor del barco. El material se encuentra depositado a una profundidad de entre 10 y 25 metros.

La Junta Delegada de Enajenaciones y Liquidadora de Material del Cantábrico -dependiente de la Armada y con sede en el Arsenal Militar del Ferrol (La Coruña)- busca ahora un contratista que saque del fondo del mar los restos del Mar Egeo a cambio de quedarse con no menos del 80% de la cantidad económica que se obtenga por su venta como chatarra. El resto lo ingresaría el Estado, que valorará la oferta que más porcentaje le dé.

El dinero que se obtenga no compensará los 11,5 millones de dólares que tuvo que pagar el Estado

«Resulta imposible establecer una valoración exacta de carácter económico de los restos», detalla el pliego de prescripciones técnicas particulares por el que se regirá la contratación de las labores de extracción del buque y en el que se incluyen 12 fotografías subacuáticas -tomadas los días 1 y 2 de junio pasados- de los restos. En cualquier caso, el dinero que se pueda obtener no alcanzará ni de lejos para compensar el gasto que el naufragio tuvo para la Administración del Estado.

El 30 de abril de 1996, el Juzgado de lo Penal 2 de La Coruña condenó al capitán del buque y al práctico del puerto por un delito de imprudencia temeraria, declarando la responsabilidad civil directa y solidaria de la compañía aseguradora United Kingdom Mutual Steamship Assurance Association y del Fondo Internacional de Daños Causados por la Contaminación de Hidrocarburos (Fidac) y la responsabilidad subsidiaria de Aegean Sea Traders Corporation y del Estado español. Ese fallo fue confirmado parcialmente por la Audiencia de La Coruña el 8 de junio de 1997.

Basándose en la declaración de responsabilidad civil subsidiaria del Estado por la actuación del práctico del puerto (por autorizar que el buque entrara de noche y en adversas condiciones de mar y viento), el 16 de abril de 1998 formuló reclamación ante el Ministerio de Defensa la compañía de seguros Musini SA, que había tenido que abonar a Repsol el valor asegurado del crudo que transportaba el barco (11.501.787,51 dólares, una vez deducidos los 873.129,96 en que se tasó la carga recuperada). En 2006, la Audiencia Nacional condenó a la Administración a pagar la carga, fallo que posteriormente fue avalado por el Tribunal Supremo al rechazar los recursos de casación interpuestos por el Estado.

El ‘Mar Egeo’ se partió en dos, se incendió y provocó un vertido que afectó a 300 kilómetros de costa

Casi un cuarto de siglo después de aquel desastre ecológico provocado por el vertido al mar de unas 67.000 toneladas de crudo, que afectaron a unos 300 kilómetros de costa, el Ministerio de Defensa trata de pasar la última página de aquel episodio de triste recuerdo en Galicia convocando una subasta con vistas a la extracción de los restos del Mar Egeo. Construido en un astillero japonés en 1973 y de 261 metros de eslora, el petrolero se partió en dos tras encallar frente a La Coruña, explosionó y se incendió, provocando una enorme humareda visible durante horas en toda la ciudad.

De acuerdo con el anuncio publicado este lunes en el Boletín Oficial del Estado (BOE), las empresas interesadas tienen hasta las 13 horas del 11 de enero de 2017 para presentar sus ofertas. El acto de apertura de los sobres con las propuestas recibidas tendrá lugar el 26 de enero en la sala de licitaciones de la unidad de contratación del Arsenal de Ferrol.

Las condiciones de la subasta prevén que, como contraprestación por las labores de retirada, el adjudicatario se quede con el 80% del valor del material que se recupere y el Estado el 20% restante. De declararse desierta la convocatoria inicial, el porcentaje irá aumentando en favor del contratista hasta el 87,72% en la tercera y última subasta que podría celebrarse. En cualquier caso, los trabajos se encargarán al licitador que oferte «el porcentaje más alto a favor del Estado español».

El Estado cederá al contratista, a cambio, el 80% del valor de los restos que se recuperen

«El pago del contrato se hará conforme a las cantidades extraídas, mediante constancia documental, y ante el inspector nombrado, que tomará razón y se hará cargo de las valoraciones del material extraído teniendo como referencia el índice publicado por la Federación Española de Asociaciones Fundidores (FEAF)», detalla el pliego de cláusulas administrativas. A la hora de cuantificar los restos se tomará como referencia el último valor de las materias primas que proporcione el índice de la FEAF en el mes anterior a la fecha de pesaje y valoración del material.

Defensa reconoce que la extracción de los restos del Mar Egeo «entraña dificultades» debido al lugar en el que se encuentran, de modo que se da por hecho que los trabajos se verán limitados a «periodos concretos y señalados a lo largo del año». Las labores tienen un plazo máximo de ejecución de un año, a contar desde que se formalice el contrato.

Restos de bronce del ‘Casón’

Igualmente, la Junta Delegada de Enajenaciones y Liquidadora de Material del Cantábrico ha convocado subasta para la extracción de los restos del Casón, carguero de bandera panameña que encalló frente a la costa de Fisterra (La Coruña) el 5 de diciembre de 1987 cuando transportaba miles de toneladas de productos químicos inflamables. Murieron 23 de los 31 tripulantes, todos de nacionalidad china.

Defensa ha constatado la existencia de «un gran número de tuberías inoxidables y algunos restos de bronce/latón en la zona de popa», si bien, como en el caso del Mar Egeo, no puede precisar la valoración económica de los restos. Éstos se encuentran dispersos en el fondo en un área de 600 metros cuadrados entre las puntas de Sudoeste y Castelom próximos a la playa do Rostro.