El estudio de sondeos en Cataluña tiene una dificultad añadida en los últimos años, la volatilidad de las alianzas electorales. Si el Congreso de los Diputados parece un rompecabezas merced a las idas y venidas de las confluencias de Podemos, el Parlamento catalán dobla la apuesta con Junts pel Sí (JxS), Catalunya Sí que es Pot (CSQP) o las Candidaturas d’Unitat Popular (CUP), todas ellas coaliciones heterogéneas cuyo futuro está actualmente en cuestión. Especialmente el de JxS, la actual mayoría de gobierno en Cataluña.

La tercera oleada del Barómetro de Opinión Política del CEO muestra hoy un escenario de empate técnico entre el sí y el no a la independencia, mientras la coalición de gobierno JxS conservaría la mayoría con entre 60 y 62 diputados (en la actualidad su grupo dispone de 62 escaños). Pero esa mayoría es poco más que un espejismo si atendemos a la poca disposición de ERC a repetir la alianza electoral con el PDC. Oriol Junqueras sólo aceptó compartir cartel electoral con Artur Mas después de que el ex presidente de la Generalitat y ex líder de CDC amenazara con no convocar las elecciones plebiscitarias que creían que les darían una amplia mayoría independentista en 2015 y cediera el primer puesto de la candidatura en favor de tres independientes más próximos a ERC que a CiU: Raül Romeva, Carme Forcadell y Muriel Casals.

El CEO muestra hoy un escenario de empate técnico entre el sí y el no a la independencia

Desde entonces, Esquerra ha rechazado dos propuestas de pacto con CDC, que una vez rota la coalición con Unió se ha presentado en solitario, pero bajo dos marcas diferentes, a las legislativas del 20 de diciembre y el 26 de junio, con el éxito por todos conocido -por primera vez no han podido formar grupo propio en el Congreso, mientras el título de minoría catalana se lo ha quedado ERC-. Por tanto, nada hace prever que los republicanos acepten repetir la coalición en las elecciones autonómicas en las que todos los sondeos dan por hecho el sorpasso en el campo independentista.

Y en esas condiciones la victoria republicana no parece ni mucho menos tan holgada. A la pregunta «¿Por qué partido siente más simpatía?», el 17,3% apuesta por ERC frente a un 13% a favor de Podemos y un 11% del PSC. CSQP, que aglutina a Podemos y los comunes de Ada Colau queda relegada al 3,4%, JxS al 4,9% y CDC en solitario al 5,8%. En intención de voto directo la clasificación queda igual si no se pregunta directamente por las actuales coaliciones con presencia en el Parlament. Sólo ante la pregunta dirigida -sin opción a poder optar por ERC, Podemos o CDC- JxS se destaca con un 30% frente al 15% de CSQP, una siglas, por cierto, que tampoco se repetirán, puesto que Ada Colau ya ha anunciado la creación de un nuevo partido en el que presumiblemente se integrarán Podemos e ICV.

La ambigüedad premia a la confluencia de izquierdas

Aún así, la confluencia de izquierdas es la que mayor crecimiento experimenta a costa tanto de JxS como de C’s, formación a la que disputaría el segundo lugar en el Parlament según el sondeo. Y es que la indefinición en el eje soberanista sigue premiando a la amalgama formada por los seguidores de Pablo Iglesias y Ada Colau en Cataluña. Su apuesta por el «derecho a decidir», esto es, por la celebración de un referéndum, sin definir si están a favor o en contra de la independencia les permite restar votos de electores tanto de JxS como de C’s, críticos con la actual crispación de la política catalana.

El voto oculto siempre ha castigado especialmente a los ‘populares’ en las encuestas en Cataluña

Pero como el barómetro no puede preguntar por la popularidad de la alcaldesa, los únicos datos que a priori parecen creíbles, por el asentamiento de sus marcas, son los que hacen referencia a ERC, PSC, C’s y PP. Y en este grupo vemos que el PSC aguanta. De hecho es el tercer partido en simpatías populares, frente a la caída de C’s, que actualmente es la segunda fuerza en el Parlament con 25 diputados. El PP sigue teniendo un papel minoritario en comparación con su lugar en la política española, aunque mantiene la intención de voto y no se puede obviar que el voto oculto siempre ha castigado especialmente a los populares en las encuestas en Cataluña.

No hay que olvidar la previsión a la baja de los apoyos a la CUP, que en ningún caso parece que vaya a conservar los 10 diputados actuales, esenciales para garantizar la mayoría independentista en la Cámara autonómica.

Desconfianza en el Ejecutivo de Rajoy

El enfriamiento de las expectativas electorales de JxS no debería, sin embargo, llevar a engaño al Gobierno, porque la encuesta del CEO tampoco es demasiado halagüeña para el Ejecutivo español. Especialmente un elemento debería hacer reflexionar al nuevo Gobierno de Mariano Rajoy: el 72% de los catalanes considera entre poco y nada probable que su ejecutivo sea capaz de «ofrecer un acuerdo aceptable para la mayoría de los catalanes». Un dato que añade dificultad a la tarea que tiene ante sí Soraya Sáenz de Santamaría y que probablemente utilice el socialista Miquel Iceta en su próxima reunión con la gestora para explicar por qué el PSC optó por aferrarse al «no es no» frente a Rajoy.

Por último, un dato menor pero significativo. Preguntados en el apartado de actitud respecto a la política, los encuestados se declaran más a favor de que los ciudadanos tomen las decisiones (15%) a que las tomen todas los políticos (2,9%). Una tendencia cada vez mayor a la política asamblearia que muestra un movimiento de fondo de desconfianza hacia la clase política especialmente significativo en el electorado catalán.