La catedral de Valencia ha acogido este lunes un funeral, ofrecido por la Archidiócesis, en memoria de la ex alcaldesa de la ciudad y senadora, Rita Barberá, que falleció en Madrid el pasado miércoles a los 68 años. Entre los asistentes, más de 3.000 personas según el Arzobispado, han destacado el ex presidente del Gobierno José María Aznar, que ha sido recibido con aplausos, acompañado de su mujer, la ex alcaldesa de Madrid Ana Botella, según informa Europa Press.

Además, han acudido otros cargos como el presidente del Senado, Pío García Escudero; el ex ministro del Interior y presidente de la Fundación Valores y Sociedad, Jaime Mayor Oreja; y el ex ministro de Asuntos Exteriores José Manuel García-Margallo.

También han acudido los ex presidentes de la Generalitat Francisco Camps y Alberto Fabra, los eurodiputados Esteban González Pons y Pedro Agramunt, el ex delegado del Gobierno Serafín Castellano y el ex presidente de las Corts Juan Cotino, entre otros cargos.

A nivel autonómico, en esta ocasión sí han asistido a esta misa en recuerdo de Barberá miembros de la dirección del PPCV, como la presidenta regional del partido, Isabel Bonig; la coordinadora general, Eva Ortiz; y el presidente del PP de la provincia de Valencia, Vicente Betoret.

Tras el funeral, que ha sido presidido por el cardenal arzobispo de Valencia, Antonio Cañizares, una sobrina de Barberá ha leído una carta a la ex alcaldesa y ha dado su agradecimiento «más sincero» a los valencianos por «la cantidad de gestos de afecto», lo que, a su juicio, «demuestra que existe bondad entre tantas muestras de odio y venganza».

«Gracias a los miles que habéis hecho cola durante horas en el Ayuntamiento y en la puerta de su casa para ofrendarle flores, y gracias también a los que habéis abarrotado esta Catedral dos veces», ha manifestado, para subrayar: «Sois parte de la familia, su familia valenciana».

Por este motivo, la sobrina de la exalcaldesa ha asegurado que la ciudadanía ha «conseguido que la familia encuentre consuelo» al saber que Barberá «estará feliz en el cielo viendo estas muestras de cariño». «Conseguís que pensemos que de verdad hay gente buena en el mundo», ha aseverado. Frente a esta postura, ha denunciado que «la maldad de la condición humana no conoce límites», en referencia a las críticas suscitadas por Barberá. A pesar de ello, ha reivindicado la importancia de que sea recordada «tal y como era: feliz, vital y entregada a los valencianos».

Previamente, el cardenal Cañizares ha rezado para que «el Señor no tenga en cuenta sus faltas» y la ex alcaldesa «vea perdonados sus pecados». También ha coincidido con la sobrina en instar a que su muerte «no sirva para crear división y enfrentamiento ni para sentar a nadie en el banquillo de los medios (de comunicación)».

El titular del Arzobispado ha incidido también en que la ex alcaldesa «siempre sirvió para el bien común» y que lo hizo «más allá del interés general», pues a su juicio esto es algo que «camufla el verdadero bien». Además, ha remarcado que tuvo que hacerlo «tras la condena injusta de los poderes de este mundo, muchos de ellos infernales».

«Confieso con toda sencillez que cada día su partida pesa más y se afianza su perdón ante las injusticias tan graves que con ella se cometieron», ha manifestado, para ilustrar que «en la mansión de Dios ya no encontrará tristeza o llanto, tan solo amor permanente», pues está «en el lugar de los justos y honrados».