Alexandre Deulofeu (Gerona, 1903) pasó buena parte de su vida dedicado a estudiar los ciclos de las civilizaciones y los imperios pasados para, aplicando un modelo pseudocientífico, pronosticar el futuro de las sociedades presentes. A ese método le llamó La matemática de la Historia y es la inspiración que hoy utiliza su nieto Juli Gutiérrez Deulofeu para asegurar, como hizo el pasado 18 de noviembre en una conferencia organizada por la Asamblea Nacional Catalana (ANC), que Cataluña «será independiente en 2029» y, a partir de ahí, «dominará el mundo occidental durante los próximos 1.700 años», según recoge el portal e-Notícies.

Las cuentas se deducen de aplicar un ciclo máximo de vida a las civilizaciones de 550 años, que en el caso español habría empezado en 1479 con el final de la guerra de sucesión al trono de Castilla y terminaría con su desintegración en la fecha mencionada. Posteriormente al dominio catalán, por razones no del todo claras, le corresponderían tres ciclos consecutivos de prevalencia sobre la sociedad occidental, con 50 años extra a modo de propina.

Para argumentar tan optimista escenario, Gutiérrez se basa en la hegemonía cultural que atribuye al pueblo catalán por encima de otras cuestiones «primarias». «¿Qué más da si tenemos pensiones o no tenemos pensiones? ¡Nos da igual! El argumento importante que debe abrir los ojos al mundo es que Cataluña es la madre de la cultura europea y que su papel durante los próximos 1.700 años será el mismo que han tenido los griegos durante los últimos 2.000», explicó, entre aplausos de los congregados allí por la ANC, una de las entidades claramente situadas a la cabeza del proceso soberanista.

En ese foro afirmó, también, que cuando la independencia catalana sea una realidad, «los emperadores alemanes ya no querrán mirar a Grecia» porque, en su opinión, «sería absurdo». ¿El motivo? «Entenderán que esta Europa actualmente maltratada nació en el año 800, cuando desde nuestra casa la iluminamos con un conjunto increíble de iglesias y grandes pensadores». «Incluso el primer Nobel de la Paz fue el abad Oliva», llegó a manifiestar sobre el religioso catalán, fallecido el 30 de octubre del año 1046 e impulsor de la ‘Paz y tregua de Dios’ contra los abusos feudales de los nobles.

La cultura española es una cultura catalana. Todos son catalanes, desde Santa Teresa hasta Cristóbal Colón»

Gutiérrez y su particular matemática recurren al año 800 (cuando la Marca Hispánica alcanza Barcelona) con cierta obsesión, y sitúan ese momento como el punto en el que Cataluña «comenzó a explicar una manera de entender el mundo». De ahí en adelante, valora, «la cultura española es una cultura catalana», aunque por el camino haya que reubicar el lugar de nacimiento del personaje histórico que se ponga por delante. «Todos son catalanes, desde Santa Teresa de Jesús hasta Cristóbal Colón», afirma sin ápice de ironía pese al aceptado origen abulense y genovés de ambas figuras, para matizar después: «Quizá no catalanes, pero sí hijos de la cultura catalana».

Con tal prominencia de figuras propias, por tanto, no es de extrañar que este divulgador de la obra de su abuelo afirme que, para las escuelas catalanas, estudiar a Platón o Aristóteles sea «una bestialidad» y «un gran error». En su lugar, propone como modelo educativo que en las universidades no se estudie a los clásicos, sino «a Ramón Llull y a todos aquellos que permitieron que Europa se conformara como un gran territorio, que será más grande aún».