La vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, ha comparecido este jueves en la comisión constitucional del Congreso de los Diputados para dar cuenta de los principales objetivos de su departamento abriendo la puerta a una reforma constitucional. En su intervención inicial, la número dos del Gobierno ha recordado el «gran éxito» de la Constitución de 1978, que «sin gustarle», en su momento, del todo a nadie nos «cobija» a todos. Siguiendo el modelo de entonces, ha hecho una apelación al «consenso» y a la «concordia» y si esos dos principios «guían nuestros trabajos, acertaremos», porque, de otro modo, ha agregado, «corremos el riesgo de malograr» lo que se consiguió sin sectarismos.

El guante ha sido recogido por el portavoz socialista, Gregorio Cámara, para quien la reforma del texto puede convertirse «en el gran proyecto compartido de esta legislatura». Considera que cambiarla es «lo más leal que podemos hacer por ella» a través de una vía racional, positiva, integradora y realista. «Queremos revitalizarla», ha dicho el socialista para reclamar a continuación que se constituya una subcomisión en el seno de la comisión constitucional para comenzar a trabajar en ello.

También el líder de Ciudadanos, Albert Rivera, ha emplazado a la vicepresidenta a que, fuera de los grandes enunciados, se constituya una «mesa de trabajo político» para avanzar en este sentido. Para Rivera se equivocan «tanto los que quieren tirar todo por la borda» como los que se resisten a una «modernización» de nuestro texto constitucional. Por ello reclama ambición y valentía para abordar una serie de cambios «que constituiría un buen mensaje para los ciudadanos». La modificación de la ley electoral, el fin de los aforamientos o la limitación de los mandatos, que están contenidos en el acuerdo PP-Ciudadanos exige cambios en la Carta Magna.

‘Un nuevo proceso constituyente’

También lo ha defendido el portavoz del Podemos, Xavier Domenech, aunque no en el mismo sentido. Para el catalán es necesario «abrir un nuevo proceso constituyente», que sustituya al texto de 1978, como única vía, además, para resolver «el problema territorial» de España.

Hasta UPN se suma al tren de la reforma siempre y cuando quede claro para qué y de qué forma se puede reformar nuestro texto constitucional, reclamando, de paso que se derogue la Transitoria Cuarta que abre la puerta a una «adhesión» de Navarra a la comunidad vasca.

Llamativa ha sido la intervención del portavoz catalán, Frances Homs, quien se ha limitado a hablar del reparto del déficit y abandonar a continuación la sala, sin escuchar la respuesta de la vicepresidenta. Eso sí, Sáenz de Santamaría ha anunciado que el Gobierno tiene intención de «potenciar» las comisiones bilaterales antes de recurrir normas autonómicas ante el TC, al objeto de reducir la litigiosidad con éstas, así como incrementar la colaboración a través de las delegaciones y su delegaciones del Gobierno.

«El gobierno es de todos los españoles residan donde residan y piensen lo que piensen desde el respeto mutuo y la lealtad institucional», ha sentenciado la vicepresidenta.