La derrota del primer ministro italiano, Matteo Renzi, frente a los populistas antieuropeístas del Movimiento 5 Estrellas y la Liga Norte, en el referéndum por la reforma constitucional del domingo debilita a Europa y al euro, que registraba su peor cotización desde marzo de 2015. Renzi confirmó que asumía «toda la responsabilidad» y por ello daba por concluida «su experiencia de gobierno», tras mil días en el Palacio Chigi.

«He perdido y lo digo en voz alto pero con un nudo en la garganta», puntualizó el primer ministro, que el lunes presenta oficialmente su renuncia al presidente, Sergio Mattarella, después de su último consejo de gobierno. El no ganó de forma contundente en la consulta con cerca del 60% de los votos, casi 20 puntos más que el . La participación fue del 68,08%%. Los jóvenes masivamente, un 80%, han dado la espalda al primer ministro, según los primeros análisis del voto.

Renzi elogió el proceso como «una gran fiesta de la democracia» y añadió: «En un contexto en el que los ciudadanos se han aproximado a la Constitución. Estoy orgulloso de haber dado a los ciudadanos esta oportunidad. Viva la Italia que cree en la política».

Asimismo el dirigente del Partido Democrático felicitó a los que habían defendido el no porque habían ganado claramente, si bien les instó a que formularan una alternativa a su propuesta para reformar Italia. «Hacer política contra algo es fácil. Hacerlo a favor es más bello», agregó Renzi.

Poco antes de su comparecencia, había escrito un tuit en el que afirmaba: «Gracias a todos, sin embargo. En breve estaré en el Palacio Chigi. ¡Viva Italia!» PD. Ya llego, ya llego». Esa postdata era un guiño al pasado porque dijo lo mismo cuando asumió el poder.

La Liga Norte y el Movimiento 5 Estrellas, de marcada tendencia populista y euroescéptica, han capitalizado el voto de protesta contra Renzi, quien equivocadamente ha personalizado la consulta hasta transformarla en un plebiscito. Con esta victoria de estas fuerzas populistas, que piden elecciones anticipadas, Europa sufre un duro golpe justo en el país donde se firmaron los Tratados de Roma, en visperas de su 60 aniversario, en marzo próximo. El Partido Democrático de Matteo Renzi rechaza unas elecciones anticipadas, que sería «una irresponsabilidad», en palabras de su dirigente, Massimo D’Alema.

Salvini afirma que Renzi deja «un país dividido y más pobre, con un sistema bancario colapsado… en situación de emergencia nacional»

El líder de la Liga Norte, Matteo Salvini,  señaló que Renzi deja «un país dividido y más pobre, con un sistema bancario colapsado». También añadió que el líder del Partido Democrático deja a Italia «en situación de emergencia nacional».

Desde Francia, la líder del Frente Nacional, Marine Le Pen, a quien admira Salvini, dijo que los italianos habían rechazado a la UE y a Renzi. En tuit, Salvini dejó claro el domingo a quien rinde culto: «¡Viva Trump, viva Putin, viva Le Pen y viva la Liga!».

«Hay una clave y es el papel del presidente de la República, quien tendrá la última palabra», explica desde Roma Jorge del Palacio, profesor de Ciencia Política en la Universidad Carlos III/ICADE. «Va en el interés del presidente de la República acabar la legislatura (2018) y podría hacerlo pidiendo a otro político del Partido Democrático, que tiene la mayoría de diputados, que forme gobierno», agrega Del Palacio, quien cree que nadie va a hacer posible que el Movimiento 5 Estrellas pueda capitalizar el descontento en unas próximas elecciones.

Entre quienes podrían sustituir a Renzi suena el ministro de Economía, Pier Carlo Padoan, con un perfil más técnico. Sería posible en teoría un Renzi bis, pero, según la agencia Ansa, el dimisionario jefe del Gobierno le habría dicho a Mattarella que no va a repetir.

Renzi, que se presentaba cuando aspiraba a la jefatura del gobierno como el desguazador, buscaba apoyo para promover los cambios necesarios para que se pudiera gobernar más fácilmente. Desde la Segunda Guerra Mundial en Italia se han sucedido 63 gobiernos y sólo uno concluyó la legislatura de cinco años.

Con la reforma de 45 artículos de la Constitución, vigente desde 1948 y concebida para evitar un nuevo Mussolini, Renzi pretendía acabar con el llamado bicameralismo perfecto -en el que las dos cámaras tienen el mismo poder- y una mayor centralización por el nuevo reparto de competencias entre Estado central y regiones.

El Senado, que pasaría a contar con 100 miembros no elegidos en las urnas, dejaría de votar los presupuestos y de decidir sobre la confianza del primer ministro. También se proponía eliminar el Consejo Nacional de Economía y Trabajo.

Según un sondeo reciente del Financial Times, sólo uno de cada 10 italianos conocía bien qué votaba y la mayoría ha personalizado en Renzi su decisión. Le llevó a convocar la consulta, que hace un año contaba con apoyo popular, el hecho de que su gestión aún no estaba respaldada en las urnas. De hecho, el último primer ministro que ganó unas elecciones en Italia fue Silvio Berlusconi, en mayo de 2008.  Le sucedieron Mario Monti, Enrico Letta, y en 2014 el jovencísimo Matteo Renzi, (Florencia, 1975) líder del Partido Democrático.

La salida de capitales de Italia ha alcanzado su nivel más alto desde 2011 y la prima de riesgo ya se sitúa en los 170 puntos»

Italia, cuarta economía de la Unión Europea, se encuentra en un momento de gran fragilidad, con una clase media que pierde progresivamente poder adquisitivo -con una renta per capita un 12% más baja que antes de la crisis-, un paro de un 12% -que llega al 40% entre los jóvenes-, la producción más baja que hace una década y la segunda deuda nacional más alta de la eurozona, con un 130% del PIB, después de Grecia.

Según el Banco de Italia, la salida de capitales del país ha alcanzado su nivel más alto desde 2011. La prima de riesgo ya está en los 170 puntos. Los analistas cuentan con que se dispare por encima de los 230 puntos tras el rechazo en las urnas a Renzi.

A ello se suma una preocupante crisis bancaria. La empresa londinense Lombard Street Research ha destacado que el año próximo vencerán préstamos por valor de 70.000 millones de euros a los bancos italianos. La entidad más debilitada es la más antigua de Italia, el Monte dei Paschi di Siena, que ha perdido el 83% de su valor en bolsa este año. El conjunto de los 19 bancos italianos que cotizan en Bolsa tienen un valor de mercado de apenas 75.000 millones de euros, apenas 12.000 millones más que el Santander, y han perdido el 50% de su valor bursátil en 2016.

Los resultados se han seguido con gran interés en Europa porque, como afirma el politólogo Marc Lazar, «Italia es un sismógrafo de la crisis política europea». En Italia emergió un antecesor de Donald Trump, Silvio Berlusconi, y partidos populistas como el Movimiento 5 Estrellas y la Liga Norte, que han abanderado el no a la reforma constitucional de Matteo Renzi. Su ímpetu desguazador le ha llevado demasiado lejos, y puede que se haya llevado por delante algo más que su puesto en el Palacio Chigi.